Internacional

La banca de inversión continúa con la sangría de despidos

Bank of America ha anunciado esta semana que despedirá a 16.000 empleados antes de que termine el año, lo que dejaría su plantilla reducida hasta las 260.000 personas. Tras conocer la noticia, muchas caras conocidas del mundo financiero han mirado a las autoridades estadounidenses, como diciendo que aquella absorción ‘in extremis’ de Merrill Lynch, en otoño de 2008, iba a traer consecuencias. Y graves. Pero Bank of America es sólo un caso más.

El todopoderoso Goldman Sachs, uno de los bancos de inversión más rentables en la historia de Wall Street y probablemente la entidad más influyente del mundo (el actual primer ministro de Italia trabajó para ellos, así como el actual presidente del Banco Central Europeo y varios asesores económicos de Barack Obama), anunció hace unos días a través de su director financiero, David Viniar, el despido de 1.000 trabajadores para este año. La plantilla quedaría así reducida hasta las 35.500 personas.

Citigroup y Morgan Stanley también tenían pensado recortar en 5.000 personas y 4.000 personas, respectivamente, sus plantillas en 2012. A todos estos últimos recortes de personal hay que añadir los 75.000 despidos que tuvieron lugar entre todos los bancos de Wall Street el año pasado. Además, los analistas estiman que estas firmas tendrán aproximadamente entre un 10% y un 15% menos empleados a principios de 2013 de los que tenían a principios de 2012.

Sólo se salva, a ese lado del Atlántico, JP Morgan Chase, que gracias a sus adquisiciones ha elevado su número de empleados desde las 195.000 personas a finales de 2008 hasta las 260.000 a mediados de éste. Todo ello a pesar del escándalo que ha salpicado a su negocio con productos derivados, destapado el pasado mes de mayo, reportando unas pérdidas multimillonarias.

En cuanto a Europa, las cosas tampoco van demasiado bien en el Viejo Continente. La crisis de deuda ha afectado a varios bancos de inversión, entre los que destacan los británicos, los alemanes y los suizos. Por ejemplo, HSBC anunciaba hace un año estar en un proceso de reestructuración que afectaría a 30.000 personas.

El Royal Bank of Scotland (RBS) también ha hecho lo propio tras ser nacionalizado por el Estado británico, y su negocio de operaciones de riesgo se encuentra bajo mínimos. En total, esta firma se ha desprendido de 36.000 trabajadores desde que fue rescatado por Londres.

En Suiza, Credit Suisse anunció en 2011 que llevaría a cabo 3.500 despidos. La misma cifra que la otra gran entidad financiera del país: UBS. En julio de este año, Deutsche Bank, el mayor banco alemán por volumen de activos, anunció que recortaría su plantilla en 1.900 empleados, hasta situarla en los 30.000 trabajadores.

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