Los bancos portugueses, y en concreto el banco Espirito Santo, han arremetido contra el gigante Deutsche Bank, el mayor banco de Alemania. Los analistas de la entidad lusa han decidido rebajar la recomendación de esta institución financiera hasta «vender», argumentando que los mercados dudan de su capacidad para recuperarse de los golpes sufridos en Europa.
«Mientras [Deutsche Bank] no realice una ampliación de capital, no podrá mejorar sus ingresos», han explicado los expertos de Espirito Santo, que han indicado que el banco alemán requeriría entre 3.100 millones de euros y 4.600 millones de euros para salir del paso, una cifra complicada de obtener en este preciso momento. Desde la institución financiera portuguesa califican los objetivos del Deutsche Bank de «demasiado ambiciosos».
Deutsche Bank es uno de los bancos que más se ha visto implicado en la crisis de deuda, con fuertes posiciones en muchos de los países periféricos. La plantilla de la entidad ya ha sufrido varias reestructuraciones, y aún hay más en proceso. La directiva quiere reducir al máxima el negocio de banca de inversión para poder así presentarse ante los inversores como una firma que ya no ‘juega’ tanto con el riesgo.
El informe del Espirito Santo ha caído como un jarro de agua fría en Alemania. Así, Deutsche Bank perdía, a pocos minutos del cierre de la sesión, un 4,10% en la Bolsa de Fráncfort, siendo así el valor más castigado del DAX 30.







