El Banco Central Europeo (BCE) ha pedido al Gobierno español que en los Presupuestos del 2013 presente medidas de ajuste «bien específicas» que eliminen los desequilibrios estructurales para ese año y los siguientes. Junto a la petición, esta institución expone varios escenarios de futuro. Algunos de ellos, apocalípticos.
El organismo que preside Mario Draghi ilustra en su documento un desglose sobre los mencionados escenarios de deuda a los que se enfrenta España, entre otros países. Para ello parte de las previsiones hasta el 2015 publicadas por el Gobierno a finales de julio, incluidas, entre otras, la subida del IVA y la caída del 1,5% del Producto Interior Bruto (PIB) para este año.
Además, el BCE incluye la línea de crédito de 100.000 millones ofrecida por la zona del euro a España para sanear su banca, dinero que recibirá a lo largo de 18 de meses del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF). No obstante, recuerda que la cantidad total requerida por España «aún se desconoce», y todo apunta a que será menor a la indicada.
Así, un escenario relata cómo el Gobierno «sólo logra» cumplir la mitad del ajuste del déficit prometido para 2012 y 2013 y la deuda no se reduce en el horizonte previsto. En esta situación, la deuda alcanzaría el 104% en 2016 y apenas sería reducida al 103% en 2020. Éste es uno de los peores.
En otro el ajuste del déficit es menor del previsto porque la economía apenas se recupera en los próximos años: -1,5% en 2013, 0,2% en 2014 y 0,9% in 2015. En ese caso la deuda alcanzará el 99% del PIB en 2015.
Y en el escenario ‘normal’, si se cumplen las previsiones pero España utiliza los 100.000 millones de la ayuda para sanear la banca, la deuda alcanzará el 94% del PIB en 2015 para después ser reducida hasta el 77% en 2020. Sin el fondo, la deuda se situará en el 85% en 2015 y en el 70% en 2020.
En cualquier caso, el organismo monetario no espera que la ayuda provoque «efectos adversos en la dinámica de la deuda» porque los intereses a devolver son «bajos» y el Estado ingresará intereses y dividendos de los bancos rescatados.
De todos modos, el BCE reconoce –contra la política mantenida en otros países como Grecia por la ‘troika’, de la que forma parte- que sería deseable observar cómo la consolidación fiscal es dirigida por medidas favorables al crecimiento.







