Finlandia, uno de los países que más han apostado por la política de recortes impuesta por Alemania, empieza a pagar la factura de su apoyo ciego a Angela Merkel. De momento, en el segundo trimestre del año, el PIB experimento un retroceso del 0,1%.
La cifra interanual, sin embargo, esconde un batacazo intertrimestral considerable, nada menos que del 1,1%. Las causas de la debacle residen en la caída de las exportaciones y el recorte de la inversión que ha generado el empobrecimiento de sus socios comerciales tradicionales.
Los analistas se muestran además muy pesimistas con respecto a los datos del tercer trimestre que marcarían, si se cumplen los pronósticos, la entrada del país en recesión. Aunque, la mayoría apuesta por un leve regreso al crecimiento en el último trimestre del año.







