Tras cotizar por debajo del bono italiano en los mercados secundarios de deuda, el viernes 2 de marzo el interés que ofrecía el bono español a diez años lograba alcanzar la cifra que ofrecía éste: un 4,91%. O lo que es lo mismo: ambas primas de riesgo se situaron entonces a 311 puntos básicos del bund alemán. Han pasado seis meses desde aquello, y los costes de financiación de España en los mercados secundarios superan con creces a los que se enfrenta Italia.
El lunes 5 de marzo, el inmediatamente siguiente a aquel viernes, los mercados secundarios se despertaron con un bono español a diez años cotizando a una rentabilidad del 4,97% mientras que los bonos italianos lo hacían a un 4,93%. Se comenzaba a poner en evidencia que los inversores internacionales comenzaban a fiarse menos de España que de Italia. La confianza en Mario Monti lograba mantenerse gracias, entre otras cosas, al apoyo que le brindaron medios como The Economist. Mientras, la confianza en Mariano Rajoy caía a una velocidad considerable.
El 9 de junio el Gobierno que preside Rajoy anunció que había solicitado 100.000 millones de euros para la banca, pero insistió en que estas ayudas no conllevarían ninguna imposición macroeconómica. Aquel mes y el sucesivo, julio, fueron con diferencia los más volátiles de todos con una rentabilidad del bono español superando el 7,62% a fecha de 24 de julio. Un nuevo máximo histórico que hizo saltar todas las alarmas en Bruselas. Aquel día el interés ofrecido por los bonos italianos ascendió hasta el 6,60% (en Roma ya habían tenido su particular cruzada contra la especulación en noviembre de 2011, y el 29 de ese mismo mes sus bonos llegaron a la máxima rentabilidad histórica: 7,24%).
Fue después de aquel 24 de julio cuando salió el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, para asegurar que el euro es un proyecto “irreversible” –algo que ha recordado este mismo martes Herman Van Rompuy, presidente del Consejo Europeo, durante una reunión con Rajoy celebrada en Madrid- y que la autoridad monetaria europea haría “todo lo posible” por evitar su ruptura. Gracias a sus declaraciones las rentabilidades tanto de España como de Italia se suavizaron y el mes de agosto ha sido tranquilo para Roma y para Madrid. Aún así, la prima de riesgo italiana se sitúa en los 447 puntos básicos mientras que la española, incapaz de reducir distancias, lo hace en los 513 puntos básicos.
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