Los presidentes de EEUU y Francia, Barack Obama y François Hollande, han celebrado hoy su primer encuentro tras la llegada al poder del líder socialista galo. Entre los primeros compromisos adquiridos por ambos está impulsar un plan de crecimiento para Europa que ponga fin a la austeridad patrocinada por la canciller alemana Angela Merkel.
La cita se ha tenido lugar sólo unas horas antes del comienzo de la reunión del G8 que tendrá lugar este fin de semana en Camp David. Con este encuentro, el actual inquilino de la Casa Blanca ha querido dejar muy claro que pretende establecer una colaboración muy intensa con el nuevo responsable del Gobierno francés.
La visión del actual inquilino de la Casa Blanca es que los problemas del euro y las deudas soberanas de los países de la UE son un riesgo para toda la economía mundila, por lo que tendrán que buscarse fórmulas para que la necesaria consolidación fiscal no acentue los problemas de los países que acaban de entrar en recesión.







