Los fondos del mercado monetario estadounidense (centrados en invertir sobre todo en activos a corto plazo) han recuperado su confianza en la deuda emitida por los grandes bancos europeos, que vendieron abruptamente en el último semestre del pasado año. Al menos, esa es la opinión emitida por los analistas de la agencia Fitch en un reciente informe sobre el sector.
A finales del pasado mes de frebrero, y siempre según las cifras suministradas por la agencia de rating, estas compañías aumentaron en un 21% el volumen de la deuda bancaria europea que mantienen en cartera con respecto a las cifras registradas en el mes anterior.
Este inesperado incremento podría marcar un punto de inflexión porque supone la mayor subida desde diciembre del año 2009 y, en cierta medida, puede contribuir a paliar algunos de los problemas más acuciantes de los macroentidades financieras europeas que han tenido severos problemas con la liquidez en dólares, vital para reponer sus posiciones en derivados, en muchos momentos, a lo largo de esta prolongada crisis financiera global.
Tanto es así que, en al menos dos ocasiones, la FED y el BCE han tenido que ponerse de acuerdo con los otros grandes bancos centrales del mundo para realizar inyecciones de liquidez conjunta denominadas en la divisa estadounidense.
El regreso de los grandes fondos estadounidenses a este mercado vital para el mantenimiento del flujo de liquidez puede ser también un signo que sus gestores consideran que lo ‘peor de la crisis bancaria europea’ ha pasado ya.
No obstante, a pesar del aumento, las cifras todavía están lejos de los máximos históricos. En valor absoluto, los fondos monetarios estadounidenses tendrían ahora mismo unos 664.000 millones de dólares de activos bancarios europeos a corto plazo, un 13,4% del total. Hace un mes, el porcentaje era de sólo el 10%.







