El Parlamento de Grecia ha aprobado esta madrugada del lunes las nuevas medidas de austeridad exigidas por la troika -Bruselas, el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI)- para poder tener acceso a 130.000 millones de euros en ayudas. El voto se ha saldado con 199 legisladores posicionándose a favor y 74 en contra. En la capital helena se han registrado durante la jornada graves disturbios entre la policía y los manifestantes, que pedían a su clase política ignorar las imposiciones de sus prestamistas.
La votación, que ha comenzado unos minutos antes de la medianoche, parecía estar decantada desde el principio. El Gobierno del tecnócrata Lucas Papademos necesitaba 151 votos para aprobar el paquete de medidas, y entre los socialdemócratas del PASOK y los conservadores de Nueva Democracia sumaban 236 representantes. Los líderes de ambas formaciones políticas, Yorgos Papandreu y Antonis Samaras respectivamente, ya habían anunciado previamente que su gente votaría a favor de los recortes.
Sin embargo, los dos principales partidos del país han registrado cierto grado de disidencia entre sus filas. Los 22 legisladores del PASOK y los 21 de Nueva Democracia que han votado contra los nuevos recortes han sido inmediatamente expulsados de sus respectivas formaciones. Tampoco se han librado de la expulsión dos representantes del ultraderechista LAOS por haber votado a favor de la austeridad cuando la línea de su partido era votar en contra. En total hay 45 parlamentarios expulsados al concluir el proceso, entre ellos varios ex ministros.
Ahora le toca al Eurogrupo, que se reunirá esta semana, dar el siguiente paso y confirmar las nuevas ayudas que requieren las autoridades griegas para afrontar los vencimientos de su deuda en marzo, valorados en 14.500 millones de euros. Sin el dinero de la troika, el país mediterráneo se verá obligado a declararse en quiebra con el consiguiente abandono del euro.
Un extremo que apoya, por cierto, el afamado economista turco Nouriel Roubini. Roubini, un profesor de la Universidad de Nueva York que se hizo famoso al predecir la crisis de las hipotecas subprime en EEUU, acudirá el próximo 21 de febrero a Atenas para participar en un foro que lleva por título «Grecia debe quebrar y abandonar el euro», según ha anunciado él mismo en su cuenta de Twitter.
Las medidas de austeridad aprobadas esta noche por el Parlamento suponen un ahorro de 3.300 millones de euros en 2012, una rebaja del salario mínimo en un 22% (será el más bajo de toda la zona del euro) y el despido de 15.000 funcionarios durante los próximos doce meses. No obstante, la troika exige también a Papademos que recorte aún 350 millones de euros más, un compromiso que hoy también se ha aceptado al definirse la votación a favor de todas estas exigencias.
Mientras, las calles de la capital griega ardían. Literalmente. A la una de esta madrugada, y según el periódico local Kathimerini, «30 de los 45 incendios [provocados por las protestas] se mantienen activos. Un par de edificios están destrozados. Docenas de tiendas reventadas. Hay 23 arrestados». Uno de los responsables de este diario resumía el sentimiento de muchos ciudadanos griegos: «Durante los dos últimos años se ha dicho en muchas ocasiones que Grecia ha tocado fondo. Todo lo que puedo esperar es que hoy, por fin, haya tocado ese fondo».







