El fundador de la mayor red social del mundo, Mark Zuckerberg, será tras la salida a Bolsa de Facebook el cuarto hombre más rico de EEUU. La oferta pública de venta (IPO por sus siglas en inglés) de la empresa podría darle a la participación de Zuckerberg una valoración de 28.400 millones de dólares, lo que haría a este empresario de 27 años más rico que los co-fundadores de Google, Sergey Brin y Larry Page.
De este modo, el presidente y CEO de Facebook quedaría sólo por debajo de Bill Gates (59.000 millones de dólares), Warren Buffet (39.000 millones de dólares) y del fundador de Oracle, Larry Ellison (33.000 millones), según publicaba Forbes en noviembre de 2011. En comparación los fundadores de Google están muy por debajo de su nivel, con algo más de 15.000 millones de dólares cada uno.
Mark Zuckerberg conservará después de su debut bursátil el control del 56,9% de su poder de decisión en la empresa y la participación mayoritaria, con 533,8 millones de acciones, un 28,4% del total, según se recoge en los documentos presentados ayer a los reguladores estadounidenses. Los grupos de inversión Accel Partners y Digital Sky Technologies tienen un 16,8% de los títulos.
Fuentes relacionadas con el asunto mantienen aún previsiones muy optimistas, y si llegasen a cumplirse, el valor bursátil de Facebook ascendería a 100.000 millones de dólares tras su IPO, lo que dejaría en manos del principal accionista, su fundador, un botín de 24.800 millones.
Facebook tampoco pagará dividendos
La red social ha indicado que “nunca hemos declarado o pagado dividendos en efectivo sobre nuestro capital social” y que no tiene intención de hacerlo “en un futuro previsible”, sino que prevé reinvertir sus ganancias en la expansión de su negocio.
En este aspecto, Facebook sigue la tendencia de otras grandes compañías del sector, como el gigante Apple. La manzana mordida tiene una capitalización en torno a los 400.000 millones de dólares, lo que supone más del 20% del Nasdaq 100, una caja de 81.600 millones y sigue presentando resultados que baten un récord tras otro, pero no está dispuesto a pagar dividendos.







