El Museo parisino de Orsay fue escenario de un improvisado desfile de lencería que ha provocado una gran polémica. La estrategia publicitaria, obra de la firma, se realizó el lunes 9 de enero cuando tres modelos se desprendieron de sus abrigos y pasearon y corrieron en ropa interior ante la mirada atónita de los visitantes del museo.
Los responsables del Orsay manifestaron su enfado por la utilización del museo para fines comerciales y por no haber pedido autorización para el rodaje, aunque reconocen que de haberla pedido no habría sido concedida. Por lo que el servicio jurídico tenía previsto quejarse oficialmente ante la empresa, y se plantea,incluso, presentar una denuncia en los tribunales.
A pesar de todo, siempre habrá quien piense que las modelos eran verdaderas obras de arte por lo que no estaban fuera de lugar.







