La organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ha instado a los gobiernos a que se eliminen las exoneraciones fiscales que benefician a los ciudadanos más acaudalados. Para esta organización, la salida de la crisis se encuentra parcialmente en reducir «la creciente desigualdad [social] por ser uno de los mayores riesgos del futuro».
El economista jefe de la OCDE, Pier Carlo Padoan, fue el encargado de señalar en un comunicado que los gobiernos tienen el reto de «poner a la gente a trabajar y reducir la ascendente diferencia de ingresos». Según Padoan, las reformas gubernamentales para paliar los efectos de la crisis deben reducir «la diferencia de la protección laboral de los trabajadores temporales y los que tienen contrato fijo», que es de cerca del 25 % en términos de remuneración.
En materia de mujer, la OCDE subrayó en su informe que una atención a los menores más accesible produciría un impulso similar en los ingresos de la mujer trabajadora, además de facilitar su acceso al mercado laboral.
Por último, las reformas educativas, agregó en su informe la organización que dirige el mexicano Ángel Gurría, deberían centrarse en las comunidades de inmigrantes y en los grupos con más dificultades socioeconómicas, lo que les aportaría «un impacto a largo plazo en sus oportunidades de empleo, ingresos e igualdad».







