El Primer ministro italiano, Mario Monti ha expresado su apoyo al nuevo impuesto sobre las transacciones financieras impulsado por Merkel y Sarkozy. Monti ha señalado además que preferiría que este nuevo gravamen se aplicara en toda la Unión Europea.
La opinión de la Monti contrasta con su predecesor en el cargo Silvio Berlusconi, que rechazó de plano un nuevo impuesto financiero. Monti es actualmente además de Primer ministro de la República Italiana, Ministro de Economía. Como gestor de la economía del país de la bota, cree que esta tasa sobre los trasvases de capital, aliviará el peso fiscal de las familias.
Los mandatarios franceses y alemanes insunuaron que bastaría aplicarlo en los 17 países de la Eurozona. Sin embargo es la conocida oposición de Londres a este tipo de impuestos por su posición protecctora a la City londinense. El “no” de David Cameron haría imposible el deseo de Mario Monti para instaurarlo en los 27 países de la UE.
La tasa fue propuesta por primera vez por el economista y premio Nobel de economía James Tobin, maestro de Monti en la Universidad americana de Yale. El impuesto sería un pequeño porcentaje de las transacciones: París propone que sea 0,1% en el caso de los bonos y 0,01% para derivados más complejos. Sin embargo algunos países ya aplican una tasa pequeña sobre la compra-venta de acciones, que sería aumentada con este gravamen. Otro de los motivos para que esta medida sea aplicada de forma comunitaria, es que parte de los ingresos serían derivados a Bruselas.







