AT&T ha cedido finalmente a las reticencias de las autoridades antimonopolio de EEUU y ha retirado su oferta de 39.000 millones de dólares por T-Mobile USA, la filial estadounidense de Deutsche Telekom. De este modo se pone fin a una pugna de nueve meses para cerrar un acuerdo entre ambas compañías que muchos vieron como un fracaso seguro desde el principio.
La operadora estadounidense decidió echarse para atrás al admitir que no podía ejecutar una serie de desinversiones y aplicar otras tácticas destinadas a apaciguar a los organismos reguladores, que habían considerado la operación anticompetitiva y contra el interés público.
Tras el anuncio de la segunda mayor operadora de EEUU. al cierre de Wall Street, sus acciones, que habían terminado la sesión con un retroceso del 0,38 %, ampliaban los descensos hasta el 0,66 % en las operaciones electrónicas en los after hours. Mientras, los títulos de una de sus competidoras, la operadora Sprint Nextel, que habían terminado la jornada con un fuerte descenso del 4%, avanzaban un contundente 8,33% en los mercados fuera de hora.
Esta mañana, mientras tanto, Deutsche Telekom se convirtió en uno de los valores más penalizados de la Bolsa alemana. Sus acciones retrocedían algo más de un 1% en un Dax que se apreciaba un 0,9%.







