Los últimos indicadores de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) no invitan al optimismo. Según los análisis de esta institución, la mayoría de los países asociados y las grandes economías emergentes siguen mostrando signos de ralentización económica. Los indicadores compuestos retrocedieron 0,5 puntos en agosto y acumulan cinco meses consecutivos de declive.
Estos indicadores adelantados son un conjunto de estadísticas -varían para cada país, pero suelen incluir la cartera de pedidos en la industria, encuestas de confianza y cotizaciones bursátiles-, escogidos por su poder predictivo de lo que ocurrirá con la economía a seis meses vista. El indicador para el conjunto de los 34 estados miembros bajó hasta los 100,8 puntos, por encima en cualquier caso de la cifra de 100 puntos que marca la media de largo plazo, según explicó la OCDE en un comunicado.
En concreto, el pronóstico de los expertos del foro de países industrializados, actualizado en septiembre, es que Alemania acabará el año con un nítido retroceso del PIB, en lo que podría ser el inicio de otra recesión. Y con Francia e Italia muy cerca de los números rojos. Según la cosecha estadística de agosto, en el paso de 2011 a 2012, las economías avanzadas frenarán en seco. Y el deterioro va a más en las grandes economías de la zona euro.
En términos científicos, los datos de agosto muestran que además de Alemania (100,5 puntos), también EEUU (101,5 puntos) o Rusia (102,5 puntos) apuntan con mayor firmeza a una ralentización, aunque sus indicadores se mantienen por encima de esos 100 enteros, al igual que en otros países miembros como España (100,72 puntos) o México (100,42 puntos). Sin embargo, Canadá (99,3 puntos), Francia (99,1 puntos), Italia (97,9 puntos) o el Reino Unido (99,7 puntos) están por debajo de ese listón, como también le ocurre a Chile (98,03 puntos) o a Corea (98,78 puntos).







