Alemania mantiene su veto a unas pruebas de resistencia bancaria unificada

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Las críticas arrecian. ¿El motivo? Que Alemania, un país cuyos bancos se encuentran entre los más frágiles de la región a raíz de una fuerte inversión en deuda periférica, podrá organizar sus propias pruebas de resistencia a la medida. El resquicio que han encontrado es la decisión del regulador bancario europeo (EBA, por sus siglas en inglés) de otorgar autonomía a los supervisores nacionales para llevar a cabo sus propias definiciones de ponderar los riesgos dentro de los ratios de solvencia.

Según han señalado fuentes del sector financiero a EL BOLETÍN, el cálculo de los requerimientos mínimos de recursos propios y de los correspondientes ratios de solvencia no es del todo igual en los estados miembros de la UE, sino que varía de un país a otro. Aunque los instrumentos incluidos en el Tier 1 son los mismos, los términos para medirlo no son iguales porque la Directiva de requerimientos de capital (CRD) contiene no menos de 120 opciones diferentes. Así, mientras algunos supervisores, como el Banco de España, suelen hacer uso de las más conservadoras, otros optan por dejar cierta manga ancha.

En opinión de algunos expertos, algunos países entre los cuales se encontraría Alemania, aprovechan esta ventaja para maquillar situaciones que, de tornarse verdaderas, darían un resultado diferente al que se plasmará en el documento definitivo de los test de resistencia.

Algo similar podría haber sucedido en julio del pasado año con la banca irlandesa. Las entidades del Tigre Celta superaron con holgura los exámenes realizados. En noviembre, Dublín tuvo que pedir un rescate financiero a Bruselas y el FMI tras declararse sus instituciones financieras al borde de la quiebra. La explicación que dio la EBA entonces fue que, aunque supervisadas por esta institución, los escenarios los había establecido el regulador irlandés.

Banqueros, analistas y miembros de la administración de países como Gran Bretaña han criticado que se vuelva a repetir el mismo proceso, con diferencias poco perceptibles, que en julio.

Según los últimos datos del Banco Internacional de Pagos (BIS, por sus siglas en inglés), a septiembre, la banca alemana tiene una exposición de 612.500 millones de dólares (440.700 millones de euros) a los países denominados periféricos. Las entidades intentan presionar para que en los test de este año no se contemplen como riesgos las carteras de bonos a vencimiento. La banca francesa tiene una exposición de 781.600 millones de dólares (561.900 millones de euros).

Para los analistas de la entidad suiza Credit Suisse no cabe duda. Los grandes nombres teutones y galos -Deutsche Bank, Commerzbank, Société Générale y BNP Paribas entre otros- se encuentran entre las instituciones financieras más expuestas a la deuda irlandesa, griega, portuguesa, española e italiana.

Un portavoz del ministro de Finanzas germano ha salido en defensa del regulador europeo al afirmar que “estos escenarios son creíbles, realistas y en muchos aspectos más duros que los de 2010”.

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