Angela Merkel, la canciller alemana, anunciará la semana que viene una reforma bancaria para imponer una serie de medidas preventivas de cara a futuras crisis. El anuncio viene precedido por las fuertes críticas del vicepresidente heleno, Theodore Pangalos, hacia los bancos alemanes.
La situación ha tomado una curva que pocos esperaban. Tras varias semanas de patente indecisión y de amenazas veladas hacia Grecia con la expulsión de la eurozona, el Gobierno alemán anuncia de forma repentina una serie de medidas destinadas a prevenir la especulación de las entidades alemanas tan sólo unas horas después de que el Ejecutivo heleno acusase formalmente a los bancos germanos de especular con sus finanzas.
En el punto de mira del Gobierno se encuentra, probablemente, el Deutsche Bank, que hace unos meses apoyaba las operaciones de los ‘hedge funds’. Estos fondos de riesgo recomendaban, el pasado mes de diciembre, apostar contra la deuda de los países mediterráneos. La entidad alemana secundó estas operaciones en un informe emitido en enero El Deutsche Bank es, además, uno de los bancos que, hasta hace poco, recibía ayudas fiscales con la finalidad de mantener la estabilidad del sector.
No obstante, según algunos políticos alemanes, como Volker Kauder, portavoz parlamentario de la CDU -el partido de Merkel-, estas medidas están destinadas a prevenir “que los bancos apuesten a expensas del contribuyente”. Una opinión que ha compartido el ministro de Finanzas germano, Wolfgang Schaeuble.
Sin embargo, es difícil no encontrar una relación directa entre el anuncio de la reforma y las declaraciones del viceministro heleno Pangalos, que acusó directamente a la banca alemana de especular con sus finanzas, y al Gobierno alemán de permitir dichas prácticas “contra un miembro de la eurozona”. Las protestas del Ejecutivo liderado por Yorgos Papandreu se dan al mismo tiempo que se incrementa el precio de su deuda soberana, que se acerca peligrosamente al 6,5% de rentabilidad en su bono a diez años.
Algunos expertos ya se han apresurado a comparar esta reforma con la iniciativa que propuso el presidente de EEUU, Barack Obama, el pasado mes de enero, cuando fomentó la llamada “tasa de responsabilidad de la crisis financiera”. El primer ministro británico, Gordon Brown, también `castigó´ a la banca de su país.
La deuda griega alcanza en este momento la cota de rentabilidad más alta desde el pasado 26 de febrero, al situarse en un 6,49% en su bono a 10 años. Por su parte, la rentabilidad del `bund´ alemán a diez años ha registrado hoy su cota más baja desde el pasado 2 de abril, por debajo del 3,1%. La rentabilidad del bono español o italiano se encuentran asentados por debajo del 4%.
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Merkel impulsará una reforma en el sistema bancario alemán
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