Mariano Rajoy está satisfecho con la política de inmigración aplicada por la UE. La palabra ‘deportación’ no gusta a nadie, ni siquiera a los que defienden la acción que representa. Por eso la Unión Europea ha trasladado la idea de que “mejorará los índices de retorno de los inmigrantes irregulares a sus países de origen”. Una frase que esconde en cierta manera la realidad que se avecina: más deportaciones, más acuerdos tipo Turquía y menos consideración de refugiados.
La idea se articulará a través de acuerdos bilaterales entre la UE y los “países de origen”. De momento son Mali, Senegal, Etiopía, Níger y Nigeria los cinco estados africanos que han empezado a trabajar con las autoridades europeas para establecer ese marco de asociación “que permita cooperar con cada uno de los países de origen o de tránsito” en aras de conseguir frenar las llegadas.
En ese contexto, los líderes europeos pidieron durante el Consejo Europeo a la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, que presente en la cumbre del próximo diciembre datos concretos sobre el número de llegadas y de retornos de inmigrantes procedentes de esos cinco países.
Los representantes europeos consideran necesario aplicar este tipo de acuerdos para evitar el ‘flujo migratorio’. De hecho, aseguran que gracias al pacto alcanzado con Turquía, esos flujos se han reducido en un 98% entre septiembre del año pasado y este, sobre todo en la ruta de los Balcanes occidentales. Por esa razón subrayaron que para que la situación en la ruta del Mediterráneo oriental se mantenga estable es preciso seguir aplicando ese pacto y apoyando a los países balcánicos.
No obstante, estos acuerdos de “cooperación” entre la UE y estados ajenos podrían esconder una macabra realidad. Que se chantajee a estos países obligándoles a decidir entre: aceptar a sus refugiados a cambio de la ayuda al desarrollo, o no aceptarlo y quedarse sin ese fondo vital para estimular economías endebles. Un ‘cantaje’ del que Afganistán ya ha sido víctima.
Por otro lado, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, considera que la Unión Europea está aplicando ya ante la inmigración ilegal la política por la que ha venido “peleando” España desde hace mucho tiempo. A su juicio, la experiencia española demuestra que la apuesta por la cooperación con los países origen y tránsito de la inmigración ilegal da resultados y es útil.
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La UE pretende ampliar la deportación de inmigrantes
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