François Hollande promete cerrar definitivamente la «jungla de Calais»

François Hollande, presidente de Francia
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Muchos de los refugiados que viajaron a Calais esperan poder cruzar ilegalmente al Reino Unido escondidos en camiones. El presidente de Francia, François Hollande, prometió hoy cerrar de forma definitiva el campamento de refugiados conocido como la «jungla de Calais«, situada a orillas del canal de la Mancha.
 
El Gobierno «llegará hasta el final», dijo Hollande durante una visita a Calais. En la «jungla de Calais», situada cerca del puerto de esta ciudad del noroeste de Francia, viven en precarios alojamientos improvisados entre 6.500 y 7.500 personas, cifra que organizaciones humanitarias elevan a 10.000.
 
Muchos de los refugiados que viajaron a Calais esperan poder cruzar ilegalmente al Reino Unido escondidos en camiones. Sin embargo, el puerto y el túnel que pasa por debajo del canal de la Mancha están actualmente fuertemente vigilados.
 
«La frontera está completamente cerrada», afirmó el mandatario galo en un discurso pronunciado ante policías durante la primera visita que realiza a Calais desde que inició su mandato. Una visita de Hollande a la «jungla» no estaba programada.
 
«Desde hace varios meses, la situación en torno al campamento es motivo de una intensa polémica en Francia, que también adquiere importancia con vistas a las elecciones presidenciales que se celebrarán en abril y mayo de 2017.
 
Las autoridades francesas anunciaron a principios de septiembre el desalojo, en una fecha aún sin precisar, del campamento y el traslado de los migrantes y refugiados a centros de acogida repartidos en todo el país. Hollande dijo el sábado que la operación se llevará a cabo en «las próximas semanas». Quien no tenga derecho a asilo será expulsado, anunció.
 
«Si queremos asegurar la dignidad, la solidaridad y la protección, debemos desalojar el barbecho de Calais», subrayó el jefe de Estado francés.
 
Hollande pidió que no se instrumentalice la situación, en alusión a los políticos de la oposición conservadora que han advertido que los planes del Gobierno traerán consigo el surgimiento de muchos «mini-Calais» en Francia.
 
Al mismo tiempo, el presidente mostró comprensión por el descontento que impera en la región de Calais. Los comerciantes se quejan de la caída de sus ventas y los camioneros temen bloqueos de carreteras por parte de migrantes. Cientos de policías patrullan las calles todos los días.
 
Los migrantes y refugiados comenzaron a principios de 2015 a instalar en un barbecho cerca de Calais tiendas de campaña y chozas, a las que se agregaron más tarde contenedores financiados por el Estado francés.