Bruselas retira finalmente sus privilegios a Barroso tras su fichaje por Goldman Sachs

Durao Barroso, expresidente de la Comisión Europea
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La Comisión Europea investigará el posible conflicto ético en el fichaje de Durao Barroso como asesor de Goldman Sachs. Las críticas vertidas la semana pasada por la Defensora del Pueblo de la UE, Emily O’Reilly, llevarán finalmente a la Comisión Europea a investigar las implicaciones éticas del fichaje de su expresidente, José Manuel Durao Barroso por Goldman Sachs. Además, el político portugués perderá el “acceso privilegiado” a la institución, que le corresponde como antiguo alto cargo, y pasará a ser considerado como un ‘lobista’ en sus contactos con Bruselas.
 
Según publica Europa Press, así lo ha indicado el actual presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, en su respuesta escrita a O’Reilly, quien el pasado día 5 puso en duda las medidas tomadas hasta ahora. La Defensora del Pueblo ha celebrado la celeridad con la que Juncker ha reaccionado a su queja y ha confiado en que el examen ético se cumpla ahora “cuanto antes”.
 
No obstante, ha advertido de que son necesarias más medidas para evitar nuevos conflictos y ha reiterado la necesidad de revisar el Código de Conducta para incluir en él, por ejemplo, sanciones.
 
Las normas actuales en materia de conflicto de intereses exigen a los exaltos cargos comunitarios informar a la Comisión Europea de su cambio de puesto, si este se produce en los 18 meses siguientes a dejar Bruselas. En el caso de Durao Barroso, su contrato con la influyente entidad de Wall Street se firmó 20 meses después de dejar la Comisión, lo que le permitió evitar la notificación y ha permitido a Bruselas defender hasta ahora que se cumplieron las reglas.
 
Ahora, Juncker ha pedido a Barroso “aclaraciones” sobre sus nuevas responsabilidades y las condiciones de su contrato y encargará un dictamen sobre ello al Comité Ético. Este comité está formado por tres exaltos funcionarios de la Unión Europea: Christiann Timmermans, con carrera en los servicios legales de la Comisión y más de diez años como juez del Tribunal de Justicia de la UE; Dagmar Roth-Behrendt, una exeurodiputada alemana que pasó cinco legislaturas en la Eurocámara; y Heinz Zourek, con cargos de responsabilidad en varias direcciones generales de la CE.
 
En cuanto a la decisión de dejar de considerar al político portugués como un “expresidente” y pasar a tratarle como miembro de un grupo de presión, ello supone que cada visita de Barroso a la institución deberá quedar inscrita en el registro de lobistas para garantizar “plena transparencia”.