Evo Morales anuncia una crisis diplomática regional si se confirma el cese de Rousseff

Evo Morales, presidente de Bolivia
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on reddit
Share on telegram
Share on email
Compartir en Meneame

Se une a Lula y CFK en su convicción de estar ante un golpe antidemocrático que también pretende ilegalizar al PT e impedir que el expresidente brasileño pueda volver a presentarse Mientras Dilma Rousseff comparecía ante el Senado brasileño en una maratoniana sesión que se extendió durante más de 12 horas para intentar evitar la suspensión definitiva de su cargo de presidenta; sus viejos aliados en la región salieron en su defensa en las redes sociales. Luiz Inácio Lula da Silva, Cristina Fernández de Kirchner y Evo Morales han expresado su apoyo a la mandataria y a su tesis de que estamos ante un golpe de la derecha; un golpe ‘blando’, pero a fin de cuentas un golpe de Estado.

Y en la manifestación de dicho apoyo, el presidente boliviano ha dado un paso más al anunciar que convocará a consultas a su embajador en Brasil si se consuma lo que Morales define como un «golpe parlamentario».


Todo comenzó con una carta del expresidente brasileño a la también expresidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, en la que describía la situación política que atraviesa su país con el juicio a Rousseff como una conspiración de las elites para apropiarse del patrimonio colectivo y poner fin al legado de trece años de Gobierno del Partido de los Trabajadores (PT).

«Quieren a toda costa comandar el Estado para apoderarse del patrimonio nacional, como ya empieza a suceder con las reservas petrolíferas en aguas profundas, así como desarmar la red de protección a los trabajadores y a los pobres que fue ampliada y consolidada en los últimos trece años», señalaba Luiz Inácio Lula da Silva en su carta. Un argumento ya utilizado ayer por Rousseff en su defensa.

También para impedir que el expresidente pueda volver a presentarse a las elecciones de 2018 mediante la ilegalización del PT. Una operación para la que el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), principal partido de la oposición, ya habría comenzado a moverse al presentar «una propuesta de cancelación de registro con el objetivo de prohibir su existencia», según relata Lula en su carta.
 
Una visión compartida por Cristina Fernández quien no tardó en difundir la carta a través de sus redes sociales y de su página web acompañándola de un enlace a un artículo de Eric Nepomuceno en Pagina 12 cuyo título no podría ser más explícito al respecto: “Lula es el verdadero blanco del golpe”.

CFK también ha ampliado la versión del que define como «nuestro entrañable amigo: Luiz Inácio Lula da Silva”, señalando que, al contrario que en muchas películas, “cualquier coincidencia con lo que sucedió y está sucediendo en nuestro país no es casualidad”. Y agregaba: “Es estrategia dura y pura, sobre la región, contra los gobiernos nacionales, populares y democráticos y sobre sus líderes políticos”.

En paralelo, el presidente de Bolivia, Evo Morales también había manifestado a través de su cuenta de Twitter su respaldo a Dilma apoyando esa misma versión según la cual los problemas de la mandataria brasileña se debían a «la misma lucha que han librado históricamente los pueblos de América Latina contra el poder de unos pocos». En ese sentido, el presidente boliviano, advirtió que el ‘impeachment’ intenta contener la rebelión del pueblo y “expulsar a pobres, negros y mujeres del poder”; en una clara referencia al Gobierno de quien, de momento, sustituye temporalmente a Rousseff en la presidencia.


Y es que uno de los hechos que más han llamado la atención del ejecutivo de Michel Temer es su composición en la que sólo parece haber lugar en las carteras ministeriales para hombres blancos. Además, también como había hecho Rousseff, Evo ha catalogado al proceso contra la mandataria como un golpe de Estado y, al respecto, argumentó: “Antes los golpes de Estado eran ejecutados por militares proimperiales. Hoy, los golpes de Estado son congresales, judiciales o mediáticos”.

Una escalada de declaraciones que hoy ha ido un paso más allá con la advertencia señalada de convocar a su principal representante diplomático en el país carioca, con lo que la crisis política brasileña amenaza con convertirse en regional.