El FMI es de la opinión de aplicar nuevas medidas al país heleno, algo que no comparte Bruselas al entender que las cifras diseñadas para el tercer rescate son las adecuadas. Las fisuras en la Troika se engrandecen. La aplicación de nuevos recortes distancia las posiciones entre Europa y el FMI sobre el futuro de la crisis griega. Mientras desde Bruselas aseguran que no existe necesidad de incluir a corto plazo políticas de contingencia, en el organismo que dirige Christine Lagarde insisten en ir por ese camino viendo la desconfianza que les provoca el Gobierno de Tsipras.
“Somos de la opinión de que nuestras cifras son correctas y no hay necesidad de medidas de contingencia”, ha asegurado esta semana el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker. Un choque con el FMI que, a su entender, viene por la falta de rigor que ve el organismo estadounidense en las cifras que salen desde Bruselas: “Mi impresión es que el FMI no cree en nuestras cifras”, ha sentenciado Juncker.
Aun así, como ha confesado un alto funcionario de la Unión Europea al diario griego Kathimerini, la coincidencia en la Troika sobre cómo completar el tercer rescate griego pasa porque Tsipras acepte las reformas complejas que reclaman los acreedores, como es el caso de la de las pensiones.
Mientras tanto, Eurostat ha confirmado el alto déficit que registró Grecia en 2015 con un 7,2% del PIB. La cifra más alta del Eurogrupo. Unos datos que sirven para que el FMI, como cita el medio griego, amplíe su presión sobre Europa para que insista en nuevas medidas sobre el país mediterráneo.







