La escalada de tensión con Marruecos aleja la llegada de urnas al Sáhara Occidental

Bandera del Sáhara Occidental
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“Marruecos tiene en su Constitución la solución para satisfacer las aspiraciones de gran parte de la gente que vive en el Sáhara, pero hay que poner a funcionarlas a velocidad de crucero”, asegura Fernando Oliván, profesor titular de Derecho Constitucional de la URJC. Los acontecimientos se aceleran en el Sáhara Occidental y no en el camino hacia el referéndum de autodeterminación que desean los subsaharianos. Al conflicto que entabló Marruecos con el secretario general de la ONU, donde Ban Ki-Moon habló de “ocupación” marroquí en la región -hecho que provocó la expulsión de la Misión de la ONU para el Referéndum del Sáhara Occidental (MINURSO)-, se le ha sumado esta semana la deportación de un grupo de abogados y jueces franceses, belgas y españoles especialistas en derechos humanos que acudían al país para observar una huelga de hambre de presos políticos saharauis.

En menos de 24 horas de la llegada del grupo, la respuesta de Marruecos a los profesionales fue contundente, como recuerda uno de los españoles expulsados a eldiario.es: “Llegamos, comimos y a los 40 minutos de llegar al hotel, la policía fue llamando puerta por puerta para pedirnos los pasaportes”. Tal y como denunciaron los implicados, una vez detenidos se les confiscaron los móviles y les mantuvieron retenidos durante más de cuatro horas incomunicados, en habitaciones separadas y sometidos a un intenso interrogatorio.

Finalmente de madrugada fueron llevados de vuelta al hotel y el pasado jueves se culminó su expulsión del país. Una acción que provocó el malestar en las oficinas del Ministerio de Exterior español. Y por ello se procedió a llamar a consulta al embajador marroquí en Madrid para recabar todas las explicaciones pertinentes a la expulsión.
Por el momento, desde Marruecos ha justificado la detención y la posterior expulsión alegando, según recogió un comunicado del gobierno civil de Rabat, que los abogados que llegaron a la región tenían la intención de “entrar a Marruecos para sembrar la discordia y atentar contra el orden público”.

Pero, ¿es tal la tensión que parece reflejar los últimos acontecimientos en la zona? ¿Cómo pueden rebajarse las tensiones, por reducidas que sean? ¿Se ve en el horizonte alguna salida que pueda servir a los reclamos del pueblo saharaui? Fernando Oliván López, experto en la política marroquí y profesor titular de Derecho Constitucional de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC), nos da respuestas ante las noticias que han goteado en estas semanas.

Y para entender las claves de lo que rodea a la región, Oliván ve como fundamental reflejar el contexto que envuelve a Marruecos y el que encierra a otras zonas cercanas donde la tensión se ha transformado en un polvorín que en muchos caso ya ha estallado. Algo que, a su parecer, no sucede con el país del norte de África.

“No veo un cambio de ciclo en Marruecos. Sí existen unos cambios de ciclos que se han producido en la geopolítica al desaparecer el Este y el Oeste con el fin de la Guerra Fría y ahora con la inestabilidad mediterránea, que se ha convertido en una zona más sensible por Siria, Túnez o Libia. En esas zonas sí hay más tensión que en la zona marroquí”, ha asegurado el catedrático a El Boletín.

A pesar de la visión más optimista que se vive (vistos otros países del enclave mediterráneo), en Marruecos no se obvian ciertas tensiones que Oliván sí ve presentes. Y es el caso del fuerte contenido “religioso” que “también está penetrando” donde un dato sirve de ejemplo: Marruecos es uno de los países que más combatientes exporta al Dáesh. Sin olvidar “el foco histórico”.

Religión e historia, dos componentes palpables. Pero para el experto hay un valor que ayuda a enfriar un posible foco más caliente: la sociedad plural de Marruecos. “De todos los países sensibles, es el más estable, aunque Siria también lo era, pero había otros condicionantes”, afirma Oliván.
Y en esos condicionantes, en esa búsqueda por la estabilidad, hay un factor que tiene mucho que ver: la mirada de las grandes potencias mundiales. El profesor de la URJC ha valorado que el punto a su favor que tiene Marruecos para no ser el nuevo Siria es que “el país no está en el punto de mira de las potencias como le sucedió a Siria donde los países occidentales querían un cambio de régimen”.

No obstante, Oliván sí presencia “presiones a nivel sociológico” (que no en lo político gracias a lo citado y por la estabilidad y la fuerza del Gobierno de Rabat, según el analista). Respecto a esas tiranteces sociales, donde el referéndum de autodeterminación es el principal foco, el punto positivo que ha valorado el experto es que “Marruecos tiene un instrumental nacional capaz de asumir esas tensiones y reconvertirlas en modelos jurídicos potentes”.

Y es en ese momento en el que entra en escena (o debería) la Constitución marroquí de 2011; siendo el apartado de la organización territorial donde los intereses de la comunidad subsahariana pueden ser satisfechos, según Oliván, aunque no se incluya la palabra referéndum. Un modelo territorial que se asimila con el español, sobre todo, en la “descentralización de regiones como La Rioja”.

Marruecos tiene en su Constitución la solución para satisfacer las aspiraciones de gran parte de la gente que vive en el Sáhara”, ha aseverado a El Boletín el experto en Derecho Constitucional. Ahora bien, los mecanismos deberían acelerarse para dar solución a los reclamos. “Hay que poner a funcionar a velocidad de crucero las soluciones que se encuentran en la Constitución. Si necesitamos un lustro, mal vamos”, ha sentenciado Oliván.

En cuanto a poner fecha a un posible plazo o a transmitir las intenciones que salen desde Rabat, el profesor universitario se muestra positivo: “Creo que sí hay conciencia para activar esos mecanismos que puedan satisfacer a la gente que vive en esa zona, pero la sociedad es compleja y a veces no es tan fácil. Creo que sí hay voluntad, pero hay que perder ciertos miedos y que se viera el proceso con más eficacia”.

En definitiva, un conflicto saharaui que en las últimas semanas se ha reavivado, pero que, según Fernando Oliván, no debería intensificarse aunque tampoco obviarse. “No veo nivel de riesgo en Marruecos aunque hay elementos de cultivo como es la violencia terrorista, como sucede en el arco sur del Mediterráneo. Cambian las cartas de manera muy rápida”, ha concluido.