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Se multiplican las maniobras de cara a una convención dividida entre los republicanos

Sin embargo, el New York Times, descarta que sea factible que un candidato que no sea Ted Cruz pueda arrebatarle la nominación a Trump El senador republicano por Utah, Orrin Hatch, acaba de declarar que considera que el portavoz de la Cámara de Representantes estadounidense, Paul Ryan, podría acabar por erigirse en el candidato de los conservadores a la presidencia. “Es una de las personas que podría unificar el partido”, ha declarado Hatch.

Una señal de que el aparato del partido del elefante comienza a ver cada vez como más factible el escenario de una convención dividida. Sin embargo, a juicio del New York Times, una vez más los republicanos estarían reaccionando demasiado tarde.

A juicio de ‘La Dama Gris’ las especulaciones en torno a que un candidato que no sea Ted Cruz puede arrebatarle la nominación a Donald Trump caerán en saco rato.

En primer lugar, porque, pese a que las intenciones del ‘establishment’ republicano podrían ir en ese sentido, esa posibilidad solo sería factible en una convención en la que un tercer candidato llegase con un número similar de delegados al neoyorquino y al senador por Texas.

No será el caso en la Convención Republicana de este año, donde todo apunta que Cruz y Trump llegarán con un 75% de los delegados acumulados entre los dos. Pero sobre todo, porque una vez más, el aparato republicano no se habría preparado para ello.

Al contrario, hasta la fecha tan sólo se habría preparado para tal eventualidad el propio Ted Cruz. Así, el senador por Texas ha estado trabajando durante estos meses para que los delegados que asistan a la convención cambien su voto en una eventual segunda votación a favor del cubano-estadounidense.

Y es que después de una primera votación en la que estarían obligados a votar a favor del candidato por el que han sido designado delegados, si este no consigue hacerse con una mayoría absoluta, habrá libertad de voto. Sin embargo, no bastará con introducir un tercer nombre ‘mágico’ como podría ser el de Ryan, tal y como ha parecido sugerir hoy el senador por Utah.

Sería necesario un bloque cohesionado de delegados que entiendan el proceso y tengan una estrategia adecuada para obtener una nueva mayoría en las sucesivas votaciones. Una serie de maniobras que, a juicio del New York Times, es inviable que el aparato republicano sea capaz de impulsar como han demostrado durante estos meses de campaña.

Además, los incentivos para que el ‘establishment’ conservador se embarcarse en una operación tan complicada tampoco serían los mejores. Según una encuesta que se ha conocido hoy, también Paul Ryan sería un candidato abocado al fracaso electoral, que saldría derrotado en unas eventuales elecciones generales.

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David P. Fernández

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