Amnistía Internacional recuerda que “Turquía no es país seguro” y que “la aplicación de este acuerdo pondrá en peligro la vida de personas refugiadas desde el primer momento”. “Ni siquiera se había secado la tinta del acuerdo UE-Turquía cuando varias decenas de personas afganas fueron devueltas a un país donde su vida podría estar en peligro”, ha asegurado el director de Amnistía Internacional para Europa y Asia Central.
La legislación internacional prohíbe terminantemente la devolución de solicitantes de asilo a países en los que su vida pueda correr peligro. Aun así, Turquía ha devuelto a 30 refugiados afganos a su país “pese al temor a ataques talibanes”. Un acto completamente en consonancia con el resto de devoluciones y abusos cometidos contra otros solicitantes, tal y como ya había denunciado esta ONG anteriormente.
Esto sólo es una prueba más de que “Turquía no es país seguro” y de que “la aplicación de este acuerdo pondrá en peligro la vida de personas refugiadas desde el primer momento”, tal y como lo han recordado a través de su página web.
Obligados a firmar su marcha voluntaria
Amnistía Internacional ha documentado el proceso utilizado por Turquía para devolver a los inmigrantes, pese a la legalidad. Un ejemplo es el vivido por uno de los jóvenes afganos: él estaba en un barco que intentaba llegar a Grecia, la policía turca interceptó el barco y detuvo a sus tripulantes. Estos fueron obligados “físicamente” a poner la huella del pulgar en el documento que acreditaba su vuelta voluntaria a Afganistán.
Y esto sucedió la noche del viernes 18 de marzo, tan sólo unas horas después de que los líderes europeos firmaran la ‘solución al problema’ de los refugiados.
“Las devoluciones a Turquía no pueden hacerse partiendo de la base de que Turquía es un país seguro para las personas refugiadas. La UE debe adoptar un plan de reasentamiento independiente y trabajar con su socio turco para poner fin a los abusos contra los derechos de los refugiados”, han sentenciado desde la ONG.






