Refugiados

“Más leña al fuego”: ONG acusan a las grandes potencias de empeorar la situación de Siria

Guerra en Siria

Un informe documenta cómo 2015, tras la intervención de Rusia, EEUU, Reino Unido y Francia en el conflicto sirio, ha sido el peor año para su población civil. Durante los últimos cinco años, 50 familias cada hora se han visto obligadas a abandonar sus hogares. Más de 12 millones de personas carecen de acceso a agua apta para el consumo mientras el 90% de las peticiones para enviar convoyes de ayuda a las ciudades sitiadas o de difícil acceso son denegadas. ¿De qué país hablamos? ¿Y de qué año? Una treintena de ONGs estudia la evolución de la guerra en Siria y denuncia que 2015 ha sido el peor año para su población civil: tras un lustro de conflicto armado, la intervención de Rusia, Estados Unidos, Francia y Reino Unido no está ayudando, según el informe “Echando más leña al fuego”.

La plataforma ha documentado cómo durante el pasado año se ha producido una “grave escalada de violencia, incluyendo ataques aéreos rusos que, sólo en el mes de noviembre provocaron la muerte de 2.300 personas”. En el balance anual, esas víctimas mortales se suman a otras 50.000 muertes. 1,5 millones de personas más han necesitado ayuda humanitaria; el número de personas que vive en áreas asediadas se ha duplicado hasta alcanzar el medio millón, aunque organizaciones sirias apuntan a un número mayor. Un 20% más de hogares han quedado destruidos o dañados respecto a 2014, y 400.000 niños y niñas más se han visto obligados a abandonar los estudios.

Por último, pero no menos revelador: los ataques a hospitales e instalaciones sanitarias se han incrementado en un 44%, según el informe. “Rusia, Estados Unidos, Francia y Reino Unido deben mantener la esperanza que representa el alto el fuego para la población siria”, reclama la plataforma. Pero en su lugar, “estas naciones han menoscabado las resoluciones que ellas mismas apoyaron mediante presiones diplomáticas contraproducentes e interviniendo militarmente o proporcionando apoyo militar y político a sus aliados”, denuncian las ONGs.

«Los líderes mundiales se enfrentan a una ardua prueba: garantizar que las personas armadas –las mismas a las que ellos mismos proporcionaron armas– se desarman. Para ello deben seguir un proceso político que ponga fin a esta tragedia que dura ya cinco años y que avergüenza nuestra humanidad. Todas las esperanzas están puestas en la buena voluntad que hemos visto durante los últimos días y que, esperamos, traiga grandes cosas para el pueblo sirio», señala JanEgeland, secretario general del Consejo Noruego para Refugiados, una de las asociaciones que ha colaborado en la elaboración del informe.

Por su parte, Paula San Pedro, responsable de Incidencia Política en Acción Humanitaria de Oxfam Intermón subraya que “aunque son las partes combatientes las responsables de haber fracasado a la hora de poner fin a esta terrible violencia, sus apoyos extranjeros también tienen la responsabilidad de salvaguardar la esperanza de sostener el conflicto”. La ONG considera que las grandes potencias internacionales “tienen que decidir si se comprometen a poner fin a esta catástrofe o continúan alimentando la violencia”, afirma San Pedro.

Sin alto el fuego ni vías de ayuda
El principal problema, para estas organizaciones, es la dificultad creciente para ayudar a las personas más vulnerables en la guerra siria: “Las restricciones al acceso humanitario más allá de las líneas establecidas por el Gobierno tan solo dejan paso a un 10% de los convoyes de Naciones Unidas”.

Aunque ahora algunos de estos convoyes llegan a comunidades asediadas y pueden proporcionar ayuda de emergencia de forma temporal a cientos de miles de civiles, el bloqueo, los ataques o el acoso que todas las partes combatientes infligen sobre las organizaciones humanitarias provocan que grandes zonas de Siria continúen sin recibir una asistencia adecuada.

«Es necesario dejar de debilitar los compromisos adquiridos para proteger a la población siria. Además de insistir en respetar el alto el fuego y poner fin a los ataques sobre la población civil, los miembros del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas deben exigir que quienes violan el Derecho Internacional rindan cuentas, así como poner fin al uso indiscriminado de armas de gran alcance en zonas pobladas», apunta Wolfgang Jamann, secretario general de CARE International.

El acceso a comunidades asediadas sigue siendo limitado: la ayuda apenas llega a zonas como Madaya y más de 200.000 personas continúan atrapadas en DeirEz Zor sin recibir ayuda alguna, denuncia el documento. El balance de la asistencia a la población civil en Siria durante 2015 es demoledor: las Naciones Unidas consiguieron proporcionar asistencia sanitaria a solo el 3,5% de quienes viven en comunidades bajo asedio y alimentos a menos del 1%.

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