Schäuble ha atacado con dureza al vicecanciller Sigmar Gabriel, quien consideró que Berlín debe aumentar la ayuda a los refugiados y a las clases más necesitadas alemanas. La tensión entre los socios que forman la coalición de Gobierno en Alemania volvió a subir ayer de nivel debido a las posiciones divergentes sobre política de refugiados.
El ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble, atacó con dureza al vicecanciller Sigmar Gabriel, que había considerado que Berlín debe aumentar la ayuda no sólo a los refugiados, sino también a las clases más necesitadas de la sociedad alemana.
«Si apenas podemos ayudar a los refugiados, gente que está en una situación de absoluta necesidad, dar lo mismo o más a otros que no están en una situación tan grave no es serio», dijo Schäuble en un vuelo a Berlín tras reunirse con sus pares del G20 en Shanghai.
El comentario del poderoso ministro cristianodemócrata generó un fuerte rechazo entre los socialdemócratas del SPD, el partido que preside Gabriel.
«Schäuble no se da cuenta de la seriedad de la situación», respondió la secretaria general del SPD, Katarina Barley. «El SPD lucha por la cohesión social en nuestro país. El señor Schäuble sólo quiere mantener el presupuesto en cero. Eso es lo que no es serio».
Gabriel había propuesto un paquete de medidas solidarias que incluía más plazas en guarderías, más fondos para viviendas sociales, una subida de las jubilaciones más bajas y una relajación en la política de ahorro.
El objetivo, añadió el también ministro de Economía en la cadena pública ZDF, era que los alemanes no se sintieran perjudicados por los miles de millones de euros que el Gobierno de Angela Merkel dedica a integrar y alojar a los refugiados.







