Jean-Claude Juncker ha anunciado que el reparto se conocerá el 14 de septiembre y ha afirmado que «la migración tiene que legalizarse» en Europa. “La migración tiene que legalizarse”, ha clamado el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, en un intento de mirar al futuro para prevenir futuras gestiones de crisis como la de los refugiados sirios, por parte de la UE. En cuanto a este fenómeno, la Comisión Europea ha propuesto un mecanismo de emergencia para reubicar otros 120.000 refugiados que han llegado a Grecia, Hungría e Italia, y que se suman a la primera cuota de 40.000 personas.
“Será un reparto obligatorio” entre los países miembro, ha sostenido Juncker, y ha anunciado que la distribución de cifras tendrá lugar en la reunión de representantes de los estados del 14 de septiembre. “Espero que esta vez no haya excusas ni discursos grandilocuentes. Necesitamos hechos”, ha afirmado durante su primer discurso sobre el «estado de la Unión» en la sesión plenaria de la Eurocámara en Estrasburgo.
A pesar de ello, ha admitido que la reubicación no va a solucionar todos los problemas”. Por ello, también ha presentado otra medida europea: la creación de una “lista común de países seguros de origen”. Con ello, se pretende “acelerar los procedimientos de asilo”, sin que se elimine el derecho de migrantes de otros países a reclamar la acogida a Europa. “Es algo que debe aplicarse a todos los países que cumplen los criterios de Copenhague”, ha avisado.
Por otro lado, ha anunciado su propuesta de modificar el protocolo de Dublín, por el que los refugiados deben gestionar su solicitud de asilo en el primer país por el que entran a la UE. Necesitamos más unión para nuestro sistema de asilo. Por ello, la Comisión propone un mecanismo de reubicación permanente para gestionar crisis de forma más rápida que en el pasado”. Además, ha avanzado que se intentará apoyar estos programas con fondos europeos, y ha anunciado que se permitirá que “los solicitantes de asilo puedan trabajar mientras se procesan las solicitudes”.
Ha asegurado que “el sistema Schengen no va a derogarse durante el mandato de esta Comisión”, y ha reclamado mayor fortalecimiento de Frontex para que ello sea posible. La otra cara de Schengen, para Juncker, es que “tenemos que colaborar para gestionar nuestras fronteras externas. Necesitamos reforzar Frontex, pero eso va a costar dinero”, ha avisado.
“La migración tiene que legalizarse. Nuestra política de exteriores tiene que ser más asertiva”, ha pedido el presidente de la Comisión, que aboga por crear cauces seguros para la migración, puesto que es un fenómeno que no va a terminar cuando se solucione la crisis de refugiados sirios. También plantea trabajar en el origen: ha criticado que los estados miembros disminuyan su presupuesto para cooperación, cuando “hay que aumentarlos”. “No podemos seguir sin estar unidos, sin estabilidad frente a nuestras regiones vecinas. Pido una ofensiva diplomática europea. Hace falta que Europa sea más fuerte en su política exterior”, ha concluido, pidiendo a Europa que intervenga diplomáticamente en la guerra de Siria.







