El FMI avala la recuperación económica de Islandia al margen de la UE

Sede del FMI

Un informe del Fondo destaca que en 2014 la economía islandesa creció más de un 4% al tiempo que los salarios ascendían casi un 6%. La Unión Europea era, hasta hace no mucho, la aspiración de los países del Viejo Continente. Pero pertenecer al gran proyecto que se puso en marcha tras la Segunda Guerra Mundial y que logró consolidarse como uno de los grandes poderes geopolíticos a escala global ya no es lo que era; tras la crisis financiera del 2008 la región ha entrado en una fuerte crisis tanto económica como institucional, y algunos lo perciben.

Es el caso de Islandia. Hace pocos días la isla del Atlántico, que fue uno de los lugares más afectados por las turbulencias que golpearon al entramado financiero internacional hace casi una década, anunció que retiraba su solicitud para adherirse a la órbita de Bruselas. Poco después –este viernes- el Fondo Monetario Internacional (FMI) publicaba algunos datos significativos.

A saber: que la tasa de desempleo de la economía islandesa consiguió bajar, el año pasado, hasta situarse en el 4,1% pese a que los salarios del país aumentaron, en ese mismo período, un 5,8% en términos reales (el año anterior, 2013, ya habían subido el 3,5%).

La pesca y el auge del turismo han tirado especialmente del país, uno de los más dinámicos. «Islandia ha sido una de las mejores economías de Europa en los últimos años en términos de crecimiento económico y tiene una de las tasas más bajas de paro», explica Peter Dohlman, el jefe de la misión del FMI para el país, que ha terminado recientemente el informe del Artículo IV, el documento que el Fondo elabora anualmente sobre cada nación.

Además, Islandia puede alardear de ser un país de moda. Sus ingresos por turismo se han disparado desde 2010 y esta industria se ha convertido en una nueva y pujante fuente de ingresos para el país que ayuda a equilibrar la balanza de pagos. El FMI proyecta un robusto crecimiento del PIB para este año y el próximo -del 3,5% y del 3,2%, respectivamente-, después de la desaceleración de 2014, cuando la economía avanzó un 1,8%, la casi la mitad de lo que se expandió en 2013.

El Fondo aplaude en su análisis la rápida recuperación de su sector bancario -lo que ha ayudado con la deuda doméstica- y un ajuste fiscal que no ha impedido mantener «el modelo nórdico de bienestar social», destaca Dohlman. Además, la política del banco central ha servido para controlar la inflación al mismo tiempo que la temprana depreciación de su divisa impulsó la competitividad.