El parlamento alemán debe ratificar la lista de reformas remitida a la Comisión Europea, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europeo. Votará seguramente el viernes. Grecia no debe cantar victoria todavía. Si bien la nueva lista de reformas enviada a la Troika (la tríada de acreedores formada por la Comisión Europea, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europeo) a cambio de prorrogar la asistencia financiera durante los próximos cuatro meses ha sido aceptada en menos de 24 horas, todavía falta la aprobación de Berlín y sus aliados.
Por tanto el nuevo primer ministro heleno, Alexis Tsipras, debe esperar a la ratificación de los parlamentos de Alemania, Finlandia y Holanda –tres países muy críticos con las nuevas autoridades griegas- antes de asegurar que tras el 28 de febrero, fecha en la que concluye el ‘rescate’, seguirá contando con el respaldo de sus socios.
Concretamente el parlamento germano, más conocido como Bundestag, no recibe precisamente con una disposición muy “receptiva” las misivas desde Atenas pese al apoyo del gobierno germano a las mismas. De hecho, Angela Merkel ha explicado a los parlamentarios de su partido, la CDU, que «el trabajo» para sacar a Grecia de la crisis «no ha acabado en absoluto». La canciller alemana habría pronunciado esa frase al reunirse con sus diputados de cara a la votación del parlamento para convencerles de que consientan dar luz verde a la extensión del rescate.
En cualquier caso, y pese a lo dicho, es improbable que el voto Bundestag, que se celebrará probablemente este viernes, sea negativo. Merkel se encuentra al frente de una gran coalición en Alemania y cuenta también con una amplia mayoría en el Bundestag al controlar 504 escaños de un total de 631. Si los diputados bajo su ala son fieles, y nada aventura que no lo serán, ratificarán las propuestas de Syriza.







