LSK anuncia que su crédito está «irremediablemente comprometido» tras descubrir compromisos financieros secretos dos semanas después de la dimisión del propio Strauss-Kahn y del suicidio del presidente de la firma, Thierry Leyne. La historia de la firma de inversión Leyne, Strauss-Kahn & Partners (LSK) es cada vez más truculenta. El último incidente se ha producido este mismo miércoles, cuando se ha visto obligada a declararse «insolvente» tras descubrir que mantenía unos compromisos financieros que desconocía. Este hecho se produce dos semanas después de la dimisión de Dominique Strauss-Kahn y tras el suicidio hace unos días de su fundador, Thierry Leyne.
«Después de la trágica desaparición de Thierry Leyne, presidente de la firma, los miembros del consejo de administración de la sociedad LSK han descubierto compromisos adicionales del grupo del que no tenían conocimiento y que agravan su delicada situación financiera», informa la firma en un comunicado publicado por el diario financiero Les Echos.
Tras este descubrimiento, el consejo de administración considera que la nueva información pone en duda la continuación de la sociedad LSK, cuyo crédito está «irremediablemente comprometido». «En consecuencia, se ha decidido proceder a la declaración de insolvencia de la sociedad», añadió.
Strauss-Kahn, ex director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), abandonó el pasado 20 de octubre la firma de la que fue nombrado presidente del consejo de administración en septiembre de 2013. El grupo luxemburgués, que hasta entonces se llamaba Anatevka, pasó a denominarse Leyne, Strauss-Kahn and Partners (LSK) para incluir los cambios en su dirección.
Por su parte, según recuerda la prensa francesa, Thierry Leyne se quitó la vida el pasado 23 de octubre, apenas unos días después de haber sido elegido presidente del consejo de administración.







