JP Morgan avisa de que si el BCE decide quedarse a la expectativa y no anunciar ninguna medida, el mercado puede interpretarlo como “otra oportunidad perdida”. El Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE) celebrará mañana una nueva reunión de política monetaria en la que en principio el consenso del mercado no espera grandes medidas, aunque los analistas de JP Morgan destacan que es “la última oportunidad” de los hombres de Mario Draghi de hacer más atractivo el TLTRO (subasta de liquidez condicionada a la concesión de crédito) del próximo 11 de diciembre.
Según señalan en un informe enviado a sus clientes, “hay hueco” para que el BCE profundice en las medidas ya existentes, antes de dar el paso de la compra de activos soberanos. El tema de la posible compra de bonos corporativos por parte del BCE, como paso anterior al famoso QE soberano, cuadraría con esta idea.
No obstante, para la reunión de mañana los economistas de JP Morgan consideran que los anuncios se centrarán en torno al TLTRO. En concreto, esperan que el BCE abarate la subasta quitando el spreads de los 10 puntos básicos sobre el tipo refi (5pb actualmente) al que se otorga la liquidez.
Al mismo tiempo, el BCE podría decidir aumentar el volumen que pueden pedir los bancos en los TLTRO cambiando el límite máximo del 7% hasta el 10% de libro de préstamos (ex hipotecas) para la ventana del 11 de diciembre. La institución también podría aumentar desde 3x a 6x el apalancamiento de la mejora de préstamo que concedan los bancos, o alargar el vencimiento de los TLTRO hasta cuatro años desde su concesión, en vez de que tengan todos vencimiento en septiembre de 2018.
Según los expertos de JP Morgan, si estos cambios se anuncian en el TLTRO del 11 de diciembre podrían solicitarse entre 225.000 y 250.000 millones de euros, frente a los 82.600 millones que se pidieron en la subasta de septiembre. En caso contrario, la subasta se situará entre 150.000 y 175.000 millones.
Estos expertos consideran que si finalmente la institución que preside Mario Draghi decide quedarse a la expectativa y no anunciar ninguna medida, el mercado puede interpretarlo como “otra oportunidad perdida”.
Lo que sí tendrá que esperar parece que será el QE de bonos soberanos, ya que “sigue siendo un tema complicado”, cuando a corto plazo Alemania se opone, y no hay un consenso entre los otros gobernadores del Banco Central sobre el impacto que se conseguiría. “Posiblemente el BCE solo lleve adelante el plan de compra de activos soberanos como herramienta de último recurso si la economía decepcionara más todavía, y si las medidas existentes (liquidez barata para los bancos y compras de activos privados) demuestran ser insuficientes”, señalan los analistas.
La reunión de mañana se produce además después de que esta semana la agencia Reuters publicase una pequeña rebelión de los banqueros centrales contra Draghi para que actúe de una manera más consensuada. Los banqueros habrían criticado especialmente la decisión del italiano de fijar un objetivo para aumentar el balance del BCE inmediatamente después de acordar en una reunión de política económica del Consejo de Gobierno no hacer pública ninguna cifra. Esta noticia ya provocó ayer bastante pesimismo en los mercados.
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