La reelección de Rousseff decepciona a los mercados: el real e Ibovespa se hunden

Dilma Rousseff, presidenta de Brasil
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Cada vez que las encuestas daban por favorita a la sustituta de Lula da Silva, el Ibovespa optaba por las caídas. Dilma Rousseff ocupará la presidencia de Brasil por cuatro años más, lo que para muchos brasileños ha supuesto una alegría, a los mercados no les ha sentado bien. De hecho, el real ha caído en torno a 3% en su cruce con el dólar y los futuros del selectivo de la Bolsa brasileña Ibovespa han cedido hasta un 6%.

Los analistas ya contaban con los descalabros en la Bolsa de valores de Sao Paulo. De hecho, en la época en la que las encuestas daban por ganadora de las elecciones a Marina Silva en la segunda vuelta (antes de realizarse la primera), el mercado brasileño llegó a marcar récords de enero de 2013.

En aquella época, como ya señalaba América Económica, muchos economistas apostaban por Silva sin reservas. “Marina es nuestro Obama”, llegó a asegurar el jefe de investigación de mercados emergentes de la consultora financiera Nomura Securities, Tony Volpon. Muchos la consideraban el cambio fiable, la apuesta segura.

El hecho de que la representante del Partido Socialista Brasileño (PSB) no tuviera que batirse con la presidenta en segunda vuelta electoral no supuso ningún problema, puesto que el mercado tampoco veía con malos ojos a quien finalmente lo hizo, Aécio Neves, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB). Pues ambos coincidían en querer reducir el gasto público y controlar la inflación brasileña, con lo que el sector financiero siempre ha comulgado.

Al haberse hecho con la silla de presidenta la candidata del Partido de los Trabajadores (PT), la Bolsa le ha dado la razón a los vaticinios de los analistas, y para muestra, un botón. El buque insignia de las empresas brasileñas, la petrolera Petrobras, ha llegado a caer casi un 10% en la Bolsa de Valores de Frankfurt.

Y no es el único ejemplo que se contempla en relación a las elecciones del país latinoamericano, pues desde que Rousseff llegó al cargo en 2011, Ibovespa ha cedido un 25%. El movimiento se ha repetido cada vez que las encuestas daban por ganadora a la sucesora de Luiz Inázio Lula da Silva, lo que ha dejado claro que los mercados no son amigos de la presidenta, más teniendo en cuenta el avance del desempleo o la crisis económica en la que se encuentra el país actualmente y de lo que la culpan.

Además, las elecciones que ha hecho el partido de la presidenta en cuanto a políticas fiscales, han sido las responsables de que la calificación soberana de Brasil haya caído en más de una década. Todas estas cosas parece que no facilitan a la mandataria su nueva legislatura, a la que se enfrenta con una diferencia de en torno al 3% con Neves.