Portugal

La prima de riesgo portuguesa ignora los problemas del Espírito Santo y cae hasta su mínimo histórico

Pedro Passos Coelho, primer ministro de Portugal

La rentabilidad del bono a dos años tocó este lunes el 0,73% gracias a la mejora de calificación realizada por la agencia Moody’s. El país se encuentra ya a un escalón de abandonar la categoría de «bono basura». Pese a los malos augurios y las advertencias, las autoridades portuguesas están relativamente tranquilas: la agencia Moody’s ha desestimado el impacto que pueda tener en las cuentas públicas el escándalo que ha sacudido al Grupo Espírito Santo, uno de los emporios empresariales más importantes del país.

De hecho, los intereses que penalizan la deuda lusa caían este lunes con fuerza en la primera sesión de la semana tras la mejora de Moody’s de la nota de Portugal, lo que coloca al país a un solo escalón de abandonar las calificaciones consideradas «bonos basura».

El alivio de la presión en el mercado secundario -en el que los inversores intercambian títulos adquiridos en subasta pública- ha llevado a sus obligaciones a dos años a marcar un nuevo mínimo histórico, establecido en el 0,73%. Estas cifras contrastan con los momentos de mayor presión que vivió el país, en enero de 2012, cuando las dudas sobre sus cuentas públicas y su futuro dispararon las tasas a este mismo vencimiento por encima del 21%. A cinco años, sus títulos se pagaban hoy al 2,2% de interés, y a diez años -el plazo de referencia- la rentabilidad exigida por los inversores caía por debajo del 3,6%.

Los analistas de la calificadora estadounidense atribuyeron esta relajación del mercado al optimismo infundado por la agencia Moody’s, que anunció en la madrugada del sábado que decidía subir un peldaño su nota de Portugal hasta «Ba1» gracias, sobre todo, a su confianza en que «la consolidación fiscal prosiga por el mismo camino».

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