El Valor del Día

Indra se desploma un 8,45% en Bolsa por las dudas del Gobierno sobre la operación con EM&E

La capitalización de la compañía cae en torno a 800 millones de euros tras enfriarse la posible fusión con Escribano Mechanical & Engineering

Sede de Indra
Sede de Indra

La cotización de Indra cerró la sesión bursátil de este martes con una caída del 8,45%, hasta los 49,62 euros por acción, en una jornada marcada por las dudas del Gobierno en torno a la posible operación corporativa con Escribano Mechanical & Engineering (EM&E). El castigo bursátil convierte al valor en uno de los más penalizados del día dentro del Ibex 35.

Pese a este retroceso, los títulos de la compañía todavía acumulan una revalorización del 2,22% en lo que va de año, en comparación con los 48,54 euros por acción con los que cerró 2025, tras un ejercicio anterior de fuerte rally bursátil.

La incertidumbre política y los conflictos de interés vuelven a penalizar al valor en el parqué

Hundimiento de capitalización en una sola sesión

El desplome bursátil de Indra se tradujo en una fuerte reducción de su valor en Bolsa. La compañía cerró la jornada con una capitalización de 8.766 millones de euros, lo que supone unos 800 millones de euros menos que los casi 9.575 millones de euros con los que concluyó la sesión del lunes, y alrededor de 880 millones de euros menos que al cierre de la semana pasada.

Evolución bursátil reciente de Indra

Concepto Importe
Precio de cierre martes 49,62 euros
Caída diaria 8,45%
Capitalización actual 8.766 millones de euros
Capitalización lunes 9.575 millones de euros
Variación en 2026 +2,22%

El mercado descuenta un mayor riesgo de bloqueo o rediseño de la operación con EM&E

El freno del Gobierno sacude al mercado

Los analistas apuntan directamente a la incertidumbre política como detonante del desplome. Desde XTB señalan que el mercado ha reaccionado a las informaciones sobre la pausa en la operación con EM&E, ante la falta de consenso interno en el Ejecutivo.

Según estos expertos, el temor a que la operación genere tensiones políticas y problemas de gobernanza ha llevado a Moncloa a frenar un movimiento que ya en 2025 estuvo rodeado de polémica por los conflictos de interés existentes.

Cabe recordar que Indra fue el valor más alcista del Ibex 35 en 2025, con una revalorización del 184,2%, y que en los primeros compases de 2026 llegó a rozar los 60 euros por acción, alcanzando un máximo histórico de 58,9 euros.

La llamada de la SEPI y el foco en la gobernanza

Este mismo martes trascendió que la presidenta de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), Belén Gualda, habría llamado al consejero delegado de Indra, José Vicente de los Mozos, durante la reunión del consejo de administración del pasado jueves para intentar frenar la operación.

Fuentes conocedoras de la situación han confirmado que la llamada se produjo, aunque sin detallar su contenido. En cualquier caso, la posible operación todavía no ha sido elevada al consejo, y la compañía trabaja únicamente en estudiar distintas alternativas.

El Ejecutivo busca evitar una pérdida de control sobre la principal empresa nacional de defensa

Conflictos de interés y estructura accionarial

José Vicente de los Mozos ha reconocido públicamente que los conflictos de interés derivados del papel de Ángel Escribano como presidente de Indra y copropietario de EM&E han condicionado todo el proceso. EM&E está controlada por los hermanos Ángel y Javier Escribano, este último consejero dominical en Indra.

Actualmente, EM&E posee un 14,3% del capital de Indra, mientras que el Gobierno controla un 28% a través de la SEPI, lo que convierte al Ejecutivo en el principal accionista.

Principales accionistas de Indra

Accionista Participación
SEPI (Gobierno) 28%
EM&E 14,3%
Resto de accionistas 57,7%

Las alternativas sobre la mesa

El consejo de administración dio a finales del año pasado su visto bueno unánime al encaje estratégico de la operación, y recientemente autorizó al consejero delegado a iniciar contactos con EM&E para estudiar diferentes estructuras.

Entre las opciones que se barajan figura una fusión por absorción, aunque también se contempla que Indra tome una participación de control superior al 50,01%, ya sea en efectivo o mediante acciones. Esta última alternativa permitiría reducir la dilución del resto de accionistas y encajaría mejor con el objetivo del Gobierno de mantener el control de la compañía.

El factor clave será la valoración final de EM&E, que previsiblemente se conocerá tras la auditoría de las cuentas de 2025, y que determinará la ecuación de canje en caso de una fusión.

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