Esta operación forma parte de la estrategia del Grupo Iberdrola de centrar sus inversiones en sus negocios estratégicos —“principalmente redes reguladas o proyectos de generación renovable con contratos a largo plazo”— y en mercados clave como Estados Unidos y Reino Unido, detalla en una nota.
Se trata de la quinta operación completada por Iberdrola en lo que va de año, tras la venta de activos mini hidroeléctricos y del negocio de purines en España, la venta de su negocio en Hungría y la incorporación de 650 MW de energía solar a la joint venture con Norges.







