El fabricante europeo, que hasta hace unos meses era el primer vendedor de teléfonos móviles del mundo, ha experimentado recientemente aprietos económicos que le han obligado a realizar despidos y a cerrar varios centros de ventas. Ahora, informa Reuters, también considera la posibilidad de trabajar sin sedes físicas, eliminando también la central en Espoo, Finlandia.
Maija Taimi, portavoz de la empresa finlandesa, ha indicado a la agencia de noticias que la empresa está “valorando diferentes opciones para activos no esenciales, como los inmobiliarios, lo cual incluye la sede central”. La compañía se plantea la posibilidad de vender los edificios para instalarse en ellos previo arrendamiento, pero ha matizado que no tienen intención de dejar Finlandia.
Ya en julio Nokia aseguró a sus inversores que estaban buscando vender sus propiedades. De este modo el fabricante aspiraría a reforzar sus cifras de liquidez, ya que su negocio de smartphones con sistema operativo Windows Phone no termina de despegar con contundencia para rivalizar con RIM, Apple y Google, aunque la finlandesa ha insistido recientemente en que Lumia “no es nuestra última oportunidad”.







