La compañía de software ya había despedido el año pasado a 18.000 trabajadores, un 14% de la plantilla, como consecuencia de la integración de Nokia. La compra de la división de móviles de Nokia le está costando muy cara a Microsoft o, más bien, a sus empleados. La compañía acaba de anunciar que, como consecuencia de la operación de integración de la firma finlandesa, recortará 7.800 puestos de trabajo más y asumirá unas pérdidas de 7.600 millones de dólares (algo más de 6.900 millones de euros).
Esta reducción de la plantilla se suma a los 18.000 despidos anunciados hace unos meses, que suponían la eliminación de un 14% de la fuerza de trabajo de la empresa de software.
Los despidos afectarán, en esta ocasión a los empleados del área de hardware y otros departamentos, especialmente a la división de teléfonos inteligentes que compró de Nokia el año pasado.
En un email remitido a los trabajadores y que se ha hecho público en la web de la compañía de Redmond, el propio CEO de Microsoft, Satya Nadella, explica una serie de cambios que se pondrán en marcha para “enfocar el talento y las inversiones” de la empresa. Estos cambios, apunta, “se traducirán en la reducción de hasta 7.800 empleos a nivel mundial, sobre todo en nuestro negocio de telefonía. Esperamos que los recortes se lleven a cabo en los próximos meses”, apunta.
En cuanto al aspecto financiero, Nadella señala que Microsoft sumirá unas pérdidas de aproximadamente 7.600 millones de dólares en relación con los activos asociados a la adquisición del negocio de Nokia Dispositivos y Servicios, además de un cargo por reestructuración de entre, aproximadamente, 750 y 850 millones de dólares (entre unos 680 y 772 millones de euros).







