“El valor de un libro no depende de su formato”, recuerda la Federación de Editores Europeos a Bruselas después de la sentencia del Tribunal de Justicia de la UE que excluye los ebooks del tipo de IVA reducido. ¿Es lo mismo un libro electrónico que un libro en papel? Para las instituciones europeas no, para los editores sí. “El valor de un libro no depende de su formato”, apuntan estos últimos a la Comisión Europea en una carta abierta después de que el jueves el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) dictara una sentencia en la que obliga a Francia y Luxemburgo a retirar el IVA reducido de los ebooks.
La Federación de Editores Europeos critica en la misiva que la decisión del tribunal supone un «serio impedimento para el desarrollo del mercado del ebook» y asegura que “estas barreras a lo digital son barreras al empleo, la prosperidad y el progreso”. Por ello, pide a Bruselas que tome «medidas rápidas» para asegurar que la legislación refleja el avance tecnológico.
La sentencia del TJUE establece que no se puede aplicar esta ventaja impositiva a los libros electrónicos, pues solamente es aplicable, de acuerdo a la norma, al “formato físico”, por lo que se excluye “a los servicios suministrados por vía electrónica». Según el tribunal, los ebooks no son bienes físicos, sino servicios.
Aunque en la sentencia sí que se reconoce que para leer el libro digital es necesario un “bien físico”, este soporte «no está incluido en la distribución de libros electrónicos», pues en la venta no se incluye el ‘e-reader’, tableta, ordenador o ‘smartphone’.
Tras el dictado del TJUE, Francia deberá subir, lo antes posible, el IVA de los ebooks del tipo impositivo reducido del 5,5% al 20%. En el caso de Luxemburgo, deberá elevarse del 3% al 17%.







