Hernández de Cos cree que los estímulos del BCE serán “particularmente importantes” para España

Pablo Hernández de Cos, gobernador del Banco de España
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El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, ha destacado este viernes que las últimas medidas anunciadas por el Banco Central Europeo (BCE) tienen una «especial relevancia» en la política presupuestaria de los países del área del euro y serán «particularmente importantes» en países como España, especialmente afectado por la crisis del Covid-19 y que partía con niveles de déficit y deuda pública elevados.

Así lo ha señalado durante su comparecencia ante la Comisión de Presupuestos del Senado para informar del proyecto de ley de Presupuestos de 2021, después de que el BCE decidiera en su reunión de ayer implementar un nuevo paquete de medidas, anunciando un aumento de 500.000 millones de euros en el volumen máximo de compras netas de activos dentro del programa de compras de emergencia frente a la pandemia (PEPP, por sus siglas en inglés), así como su extensión hasta marzo de 2022.

También decidió extender el período de reinversión de las compras de este programa hasta al menos el final de 2023, ha recordado Hernández de Cos, quien ha resaltado que el programa PEPP, introducido el pasado mes de marzo, ha resultado «crucial» para mantener unas condiciones financieras favorables para todos los agentes (sector público, empresas y hogares) y para todos los países del área del euro en la actual crisis.

«Con la recalibración de ayer, buscamos preservar las condiciones financieras en los holgados niveles actuales y evitar la reaparición de fragmentación financiera en los próximos trimestres, en un entorno caracterizado por los efectos económicos de la segunda ola de la pandemia, con un impacto asimétrico por países, y por la incertidumbre acerca de su evolución futura», ha explicado.

Asimismo, ha explicado que se han relajado las condiciones de las operaciones de refinanciación a largo plazo con objetivo específico (TLTRO, por sus siglas en inglés).

Por un lado, se ha ampliado del 50% al 55% de los préstamos elegibles la cuota de petición de fondos de los bancos participantes, en un contexto en el que un número elevado de bancos del área del euro había agotado su cuota respectiva o estaba cerca de agotarla.

A su vez, se ha prolongado en 12 meses, hasta junio de 2022, el período durante el cual los bancos participantes pueden beneficiarse del tipo de interés bonificado en dichas operaciones, siempre y cuando cumplan con el requisito de mantener su provisión de crédito elegible a empresas y hogares durante un nuevo período de evaluación, y se han programado otras tres operaciones trimestrales TLTRO entre junio y diciembre de 2021, que han sido «fundamentales» para preservar la oferta de crédito bancario a la economía real.

De hecho, la medida de ayer, ha indicado, busca continuar preservando la provisión de financiación bancaria a empresas y a hogares durante el próximo año, en un contexto en el que, según la información disponible, podría producirse un «endurecimiento en la oferta de crédito bancario», y en el que medidas como las líneas de avales públicos, que tan importantes han sido hasta ahora a la hora de fomentar dicha oferta, podrían desempeñar un papel menor.

Según Hernández de Cos, estas decisiones, y en especial las relativas al PEPP, tienen una «especial relevancia» desde el punto de vista de la política presupuestaria de los países del área del euro, dado que permitirán seguir otorgando margen de actuación a las autoridades fiscales, para mantener las medidas de apoyo a la economía.

Ha afirmado que es «particularmente importante» en países como España, que se ha visto especialmente afectado por la crisis del Covid-19 y que partía de niveles de déficit y deuda pública elevados, y ha subrayado que la actuación del BCE está permitiendo evitar un aumento de los costes de financiación que, en su caso, habría limitado significativamente el margen de actuación de las autoridades fiscales nacionales.

En este contexto, Hernández de Cos ha indicado que las últimas previsiones del Eurosistema, que se presentaron ayer, muestran unas peores expectativas de crecimiento en el cuarto trimestre de 2020 y en 2021.

En concreto, el escenario central contempla una disminución del PIB del área del euro de un 7,3% en 2020, seguida de un aumento del 3,9% en 2021, 1,1 puntos porcentuales por debajo del que se esperaba en septiembre.

Además, ha apuntado que los riesgos para este escenario central se mantienen a la baja, aunque, dadas las noticias mencionadas sobre las vacunas, serían de magnitud algo inferior a la de septiembre Por último, en cuanto a la inflación, se prevé un avance de solo un 0,2% en 2020, que se elevaría hasta el 1% en 2021.

Aunque las previsiones apuntan a una aceleración adicional de los precios en 2022 (1,1%) y 2023 (1,4%), estas tasas aún permanecerían muy alejadas del objetivo de medio plazo de estabilidad de precios del BCE, ha precisado.

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