Capitolio de La Habana
El culebrón, “Made in USA” casi en su totalidad, cuando ya parecía terminar prosigue con nuevos propósitos. Todos pensábamos que una vez conseguido su primer objetivo: la retirada de parte del personal diplomático y posible cierre de la embajada gringa en la isla, se le daría la vuelta a la página hasta la aparición de un nuevo pretexto para tensar todavía más las relaciones entre los dos países.
Como reza el dicho de que “el que empuja no se da golpes”, no pocos medios de prensa estadounidenses tienen en su punto de mira a Canadá, que supuestamente ha sido también “víctima” de esa arma ultra secreta que ensordece y entontece a quien se le ponga por delante.
Han echado tanta leña al fuego, que pronto los canadienses darán una vez más su punto de vista, dando por descartada la posibilidad de que Cuba pudiera disponer de tal arma sónica y algo más importante, que los cubanos son incapaces de realizar tal acto.
Las razones políticas de Trump para con Cuba están claras. A nadie debe extrañar. Lo otro, como ha dicho Todd J. Brown, director asistente de Seguridad Diplomática del Departamento de Estado, “este sigue siendo un caso desconcertante.”
Aguardemos ahora por qué dirán los candienses.
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