Georgia, un tesoro por descubrir (Parte II)

Tbilisi

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Tbilisi, con sus dos millones de habitantes, ofrece unas magníficas oportunidades para comenzar a descubrir el país (cosa “obligada”, por otra parte, al haber aterrizado en dicha ciudad…). De hecho, el nombre de Tbilisi quiere decir “manantiales cálidos o lugar cálido”, lo cual ya nos indica uno de los famosos y antiquísimos atractivos de esta ciudad que fue fundada en el siglo V de nuestra era por el monarca Vakhtang I Gorgasali de Iberia. Estos atractivos a los que nos referimos son las aguas termales de azufre del barrio de Aba Notubami, a las que se pueden acceder desde cualquiera de las 12 casas de baños existentes en la capital.

Uno de los lugares a visitar en la capital es su catedral, llamada de la Santísima Trinidad (y conocida coloquialmente como Sameba). La verdad es que es de un Templo reciente puesto que se construyó entre 1995 y 2004 para conmemorar los 1.500 años de la separación de la iglesia ortodoxa rusa. Es necesario resaltar que este país tiene una larga tradición cristiana (desde el año 337) y la Iglesia ortodoxa y apostólica georgiana está bajo el cuidado del Patriarca (Katholikós), Irak’li Ghudushauri-Shiolashvili, bajo el nombre de Elías II (Ilia II, en georgiano), desde diciembre de 1977.

Este teólogo, estudioso e historiador de la Iglesia y poseedor de varios doctorados por diferentes universidades, se ha comprometido, en no pocas ocasiones, a favor del diálogo, el consenso y el respeto a las libertades religiosas haciendo que su prestigio entre la sociedad sea grande y su figura, muy valorada.

Y hablando de libertades, podríamos continuar nuestro paseo podremos visitando la plaza de la Libertad, en el centro de la ciudad, que ha sido testigo de manifestaciones masivas del pueblo, bien sea a favor de la independencia de Georgia de la antigua Unión Soviética, o también la famosa Revolución de las Rosas (noviembre 2003) a favor de un cambio de gobierno y otras múltiples manifestaciones y donde, desde 2006  se nos presenta el monumento a la Libertad, con sus 35 metros hechos de granito y oro, también conocido como la estatua de San Jorge, patrón de Georgia. Aquí estamos en el centro neurálgico de la capital y desde aquí podremos dirigir nuestros pasos a visitar otros monumentos tales como el conocido y singular Puente de Cristal (o de la Paz) que, con su característica forma de arco, invita a los peatones a recorrer los 150 metros que hay entre las dos orillas del río Kura y, de esta manera desplazarse desde la zona histórica a la parte más moderna de la capital.

Y si lo que deseamos es tener las mejores vistas de la ciudad, nada mejor que visitar la Fortaleza Narikala, anteriormente conocida como Narin Qala (“fuerte pequeño”) y, en su creación, en el siglo IV, como Shuris-tsikhe («fortaleza Ingrata») y a la que podremos acceder a pie o utilizando el teleférico. También podrás disfrutar de unas vistas espectaculares de la ciudad si haces un alto en tu recorrido y aprovechas para tomar un café en la ciudad vieja, en el conocido “Café 144 stairs”.

Muy recomendable es visitar el barrio de Vake y su parque, pasear por la avenida David Aghmashenebeli en la parte histórica de la capital (donde podrás hacer compras y disfrutar de la arquitectura clásica del siglo XIX), visitar el Museo de Arte de Georgia, que con sus más de 40.000 artículos te permitirá hacer un recorrido por el arte georgiano, ruso y otros. O visitar el lago de Tbilisi cogiendo la línea 60 del autobús. ¡Ah! …y no os olvidéis de visitar la Torre Inclinada de Tbilisi (que también allí hay una).

No trato, en este artículo, de hacer un recorrido de todos los lugares de interés turístico de Georgia (para eso ya están las guías de viajes) sino más bien, de transmitir la gran cantidad de opciones culturales, de naturaleza, gastronómicas, etc. que tiene este, para muchas personas, desconocido país y sorprendente, posteriormente, cuando toman contacto con su realidad.

Pero, aun así, no puedo dejar de aconsejar, si el viajero tiene tiempo, una visita a la ciudad turística de Batumi, al suroeste del país y siendo un importante puerto a orillas del mar Negro. Ciudad también conocida por su industria naval, además de ser un centro comercial, balneario y nodo ferroviario. Posee uno de los tres aeropuertos internacionales que hay en Georgia y por el que podemos acceder, además de utilizar el tren o la carretera.

Paisaje de Batumi (Cortesía de la Administración Nacional de Turismo de Georgia)

Su clima subtropical la hace un lugar ideal para descansar y recorrer sus interesantes lugares y monumentos, tales como la escultura de acero de 8 metros de altura llamada “Ali y Nino” haciendo mención a la novela de Kurban Said, en la que cada 8-10 minutos después de las 19:00 podremos ver como ambas estatuas de funden en una sola.

Otra visita digna de ver, sobre todo de noche con su iluminación, es la Torre Alfabética. Se trata de una estructura que posee una altura de 130 metros y que simboliza la singularidad del alfabeto y la nación georgiana. La estructura nos muestra la doble hélice del ADN y está adornada con las letras del alfabeto georgiano. Desde la plataforma de observación, que hace un giro cada hora, podrás disfrutar de unas excelentes vistas de la ciudad mientras degustas la deliciosa gastronomía en su restaurante. Al igual que si subes a su noria de ochenta metros de altura o utilizas su teleférico, que tiene un recorrido de 2,5 kilómetros, te permitirán tener unas vistas espectaculares de la ciudad y sus alrededores.

El jardín botánico y el Boulevard de Batumi son también, otros lugares para pasar un rato tranquilo mientras paseas y empezar a pensar en visitar la famosa Torre Chacha. Y si me preguntáis qué es lo que tiene de especial esa torre y os digo que el nombre proviene precisamente del “Chacha” georgiano (una especie de brandi de orujo) empezaréis a descubrir sus encantos, que entre otras cosas son que tiene en lo alto un reloj y en cada uno de los cuatro lados de la Torre hay una fuente de la que mana Chacha cada 15 minutos y, evidentemente, el visitante puede beber gratis dicho licor. ¡Cuidado con los excesos al beber en dicha fuente …! (el Chacha posee entre 40-65% de alcohol según sea comercial o casero), si quieres continuar con la visita a esta bonita ciudad en pleno uso de tus facultades.

Georgia tiene mucho que ver…y escuchar. De hecho, el canto polifónico fue designado en 2008 como Patrimonio inmaterial de la UNESCO y es una delicia poder escucharlo cuando tiene lugar en alguno de los múltiples templos que en el país existen. Podemos pasar del canto antiguo a los ritmos y músicas actuales, como las del Trío Mandili, con canciones frescas, optimistas y pegadizas…

Como decíamos antes, Georgia es una tierra de una gran religiosidad debido a que en el siglo IV los misioneros predicaron en la lengua gregoriana y esta cristianización dio sus frutos en unos matices culturales y religiosos únicos y en la gran cantidad de templos y otros monumentos y enclaves privilegiados que atesora dicho país.

Templos en los que abundan los frescos, las inscripciones y otras expresiones artísticas, que los hacen dignos de una visita calmada y con el debido silencio y en la que poder admirar y descansar un poco del ajetreo de un día de turismo. Templos e iglesias como la catedral de Bagrati y el Monasterio de Ghélati, cuya inclusión en la lista de Patrimonio de la UNESCO ya hemos comentado y que de la catedral poco queda, ya que, en el siglo XVII los invasores turcos saquearon la ciudad de Kutaisi y con ella, también este templo ortodoxo al que destruyeron posteriormente. En cuanto al monasterio de Ghélati fundado en 1106, alberga una buena colección de frescos y mosaicos que comprenden los siglos XII al XVII y fue un centro importante espiritual en Georgia al que llegaban eruditos de todo el país para enseñar en la academia que había en dicho monasterio.

Monumentos históricos como los de Mtskheta, la antigua capital del reino de Iberia, situada a pocos kilómetros al norte de Tbilisi, que durante ocho siglos fue un importante centro político y cultural. En este complejo de monumentos, que desde 1994, pertenece a la lista de Patrimonio de la UNESCO, se halla la catedral de Sveti Tskhoveli que es uno de los edificios más bonitos pertenecientes a la Edad Media georgiana y es el segundo templo más grande del país; el monasterio ortodoxo de Jvari (cuyo significado es Monasterio de la Cruz), considerado como la cuna de la cristiandad en Georgia y cuya construcción se llevó a cabo entre los años 586 y 605 y que se encuentra en la cima de una montaña rocosa situada en la confluencia de los ríos Mktvari (Kurá) y Aragvi con vistas a la ciudad.

Y si hablamos de otros enclaves privilegiados no podría olvidarme de mencionar la región de la Alta Svaretia, inscrita como Patrimonio de la UNESCO en 1996, en la que en unos cuarenta pueblos de montaña se conserva una interesante cultura medieval. Hay un pueblo, Ushguli, situado a una altitud de 2.200 metros (una de las más altas de Europa en cuanto al emplazamiento de un pueblo) en donde se encuentran las torres más antiguas que son características de esa zona y es debido a que se emplazan al lado de las casas para la protección de los moradores de las mismas ante posibles ataques.

Georgia quiere convertirse en un “hub” regional que enlace Asia y Europa y es un país muy activo en cuanto a sus relaciones diplomáticas. Prueba de ello es que, de manera institucional, nuestros dos países, España y Georgia mantienen relaciones diplomáticas desde julio de 1992, y desde 2005, Georgia tiene representación diplomática en Madrid, cuyo máximo responsable en la actualidad es el Excmo Sr. D. Ilia Giorgadze y que viene desarrollando, al frente de su equipo, una continua e importante labor para mejorar las ya buenas relaciones de amistad entre nuestros dos países y aumentar la cooperación empresarial, así como los intercambios culturales, educativos y turísticos.

Labor que tiene su importante contrapartida en los buenos oficios de nuestro Ministerio de Asuntos Exteriores, que con el Excmo. Sr. José Manuel Albares al frente, tienen el importante reto de impulsar las políticas y hacer de España un país de encuentros en el entorno geopolítico mundial en el que nos movemos. Y, por supuesto, uno de esos encuentros al máximo nivel, se centra en este maravilloso país que es Georgia, en el conocimiento mutuo, en la cooperación y en los intercambios en los diferentes temas y niveles que, en común y de manera coordinada, podemos llegar a desarrollar.

Y hablando de intercambios y desarrollo turístico entre los pueblos no podemos dejar de mencionar, al anterior embajador en España, Excelentísimo Sr. D. Zurab Pololikashvili, quien a principios de este año 2021 ha sido reelegido en su calidad de Secretario General de la Organización Mundial del Turismo y cuyas prioridades actuales y buenos oficios pasan por el desarrollo de los países por la vía del turismo sostenible como un medio para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible que el mundo se ha marcado para el año 2030.

No puedo dejar de mencionar, si hablamos de los intercambios culturales, la importante y encomiable labor que nuestro querido Instituto Cervantes viene desarrollando en todo el mundo y, en este caso, referido a Georgia. Aunque no está implantado como tal en Tbilisi, se llevan a cabo acciones y eventos desde el Instituto Cervantes de Sofía para acercar nuestra lengua, cultura y costumbres a la población georgiana. Prueba de ello, por poner un ejemplo, fue la organización, en abril de 2019, en la capital de Georgia, de la semana de las letras españolas que congregó a un numeroso público interesado en nuestra lengua. Una prueba más del interés entre nuestros dos países de estrechar los lazos que ya nos unen y propiciar el conocimiento mutuo. Se espera que, tras el paréntesis de los años 2020 y 2021 debido a la situación sanitaria mundial, se puedan volver a organizar actos culturales en Georgia.

Semana de las letras españolas en Tbilisi (Cortesía del Instituto Cervantes de Sofía)

Mientras tanto, se mantienen vigentes y activas las convocatorias de los exámenes DELE (Diploma de Español como Lengua Extranjera) con la Universidad Estatal Ilia Chavchavadze de Tbilisi con la que el Instituto Cervantes de Sofía ha suscrito un convenio para que se puedan realizar dichas pruebas y así seguir compartiendo la riqueza de nuestro idioma.

Georgia, en resumen, es un país a descubrir, es un país en donde la hospitalidad es una ley no escrita y un sentimiento en el corazón de las personas que te acogen y te ofrecen lo mejor de sí mismos y de su cultura y sus tradiciones en forma de amistad y confianza. Amistad y confianza a las que hay que saber hacer honor y corresponder de la misma manera y el primer paso para ello, es visitarlos en lo que será, a buen seguro, un inolvidable y encantador viaje.

 

* Autor: Fernando Novo Lens
Proyecto “Encuentros con España”. Director: Eduardo Guaylupo Roncal