La declaración conjunta eleva la presión diplomática y militar sobre Teherán en plena escalada tras los ataques de EEUU e Israel contra territorio iraní y la posterior respuesta de la república islámica.
Francia, Alemania y Reino Unido anuncian que podrían destruir en origen la capacidad iraní de disparar misiles y drones
Antes de concretar posibles medidas, los tres países han confirmado que trabajarán de forma coordinada con Estados Unidos y con otros socios regionales para evaluar la situación y adoptar decisiones conjuntas.
Advertencia de acciones “defensivas y proporcionadas”
En el comunicado conjunto, París, Berlín y Londres subrayan que contemplan “activar las acciones defensivas necesarias y proporcionadas para destruir en origen la capacidad de Irán para disparar misiles y drones”.
Los gobiernos europeos justifican esta postura por los “ataques iraníes indiscriminados” contra países de la zona, algunos de los cuales albergan bases militares estadounidenses y han sido objetivo de proyectiles tras el inicio de la ofensiva de Washington y Tel Aviv.
Los tres países europeos coordinan su respuesta con EEUU y aliados regionales ante los ataques iraníes
Asimismo, expresan su “consternación” por los bombardeos con misiles que califican de “desproporcionados”, y que han alcanzado a Estados que, según destacan, no estaban implicados en las operaciones iniciales estadounidenses e israelíes.
Protección de personal y civiles en la región
Francia, Alemania y Reino Unido denuncian que los ataques de Irán han ido dirigidos contra “estrechos aliados” y suponen una amenaza directa para su personal y para civiles en distintos puntos de Oriente Próximo.
En este contexto, reclaman a Irán que “pare estos ataques de inmediato” y advierten de que no descartan intervenir directamente sobre las infraestructuras desde las que se lanzan misiles y drones si continúan las agresiones.
Los gobiernos europeos piden a Irán que cese “de inmediato” los ataques y advierten de posibles intervenciones directas
La declaración conjunta marca un nuevo nivel de implicación de las principales potencias europeas en la crisis abierta en la región y abre la puerta a una ampliación del conflicto si se materializan las amenazas de actuación “en origen”.







