El día en que debieron realizarse los funerales de Fidel Ángel Castro Díaz-Balart, primogénito del líder revolucionario, en la más absoluta discreción y sin publicidad alguna, muy raro fue no encontrar una cubana que por mera tradición o ancestral costumbre, fuera de cabeza a una peluquera profesional o de ocasión, para cortarse el cabello.
Acerca del suicidio de Fidelito, que es como se le conocía, se han tejido Made in Miami, las más diversas conjeturas que no merecen el más mínimo comentario por el alto componente de envidias y resentimientos en sangre.
Las de producción nacional no faltan de igual manera. Cada vez que ocurre una desgracia de esta naturaleza aparece un pariente de la enfermera, el camillero, el maquinista del tren y hasta de la esposa de algún escolta que emite una opinión empaquetada como de primera mano.. Variopintos los comentarios, pareceres y suposiciones.
Lo cierto es que su suicidio ha ocurrido en un momento particularmente delicado en el ambiente político local. Y muchos no le han prestado ya mayor interés al tema. Entre ellas, las mujeres, que de una en fondo han solicitado cortar las puntas del pelo para que cobre más fuerza con motivo del día del virgen de la Candelaria …
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Fidelito y la virgen de la Candelaria
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