Europa y China se acercan cada vez más

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Este miércoles 9 de mayo se celebra el Día de Europa, una fecha que festeja la paz y unidad del continente y que apela a la histórica declaración que realizó Robert Schuman en 1950. Aquel día, el político francés reclamó cooperación política entre los Estados para evitar cualquier conflicto bélico interno. 68 años de paz que, sin embargo, no han evitado las tensiones internas y la incertidumbre hacia el futuro. ¿Cómo va a garantizar Europa su posición en el mundo?

La Unión Europea vive inmersa en una crisis poliédrica a la que no alcanza dar respuesta. Desigualdad entre el norte y el sur, refugiados muriendo en el Mediterráneo, población envejecida, euroescepticismo y un crecimiento económico que no se traslada a la vida diaria de millones de europeos.

¿Qué sistema económico es capaz de garantizar el modelo de bienestar en un mundo cada vez más globalizado? Las instituciones europeas consideran que liberalizar mercados y crear acuerdos de libre comercio con otras partes del mundo es la mejor forma de mantenerse competitivos, una vez que el consumo interno no es suficiente.

Esa es la razón por la que se han tendido puentes con Japón y por la que varios altos funcionarios de la UE se encuentran en estos momentos en China. Una delegación europea ha pasado tres días en Beijing y Shangai para analizar posibles futuros acuerdos de comercio con el gigante asiático.

Las empresas europeas llevan tiempo ‘soñando’ con acceder a la clase media china. Sin embargo, cada vez son más personas las que exigen mayor control y protección en Europa frente a las inversiones chinas en suelo continental. Las más influyentes, Emmanuel Macron y Angela Merkel, que ven con recelo los ‘téntaculos’ que ha establecido el gigante asiático en distintas partes de Europa.

Como detalló Bloomberg, 670 empresas chinas han invertido en Europa en los últimos diez años. Una inversión en activos superior a los 250.000 millones de euros, que deja a la UE como el principal receptor de dinero chino de esa década.

Sus inversiones van desde empresas de alta tecnología e infraestructuras. China está aumentando sus inversiones en el New Eurasian Land Bridge (NELB), una infraestructura ferroviaria de 12.000 kilómetros que conecta a los exportadores chinos con los mercados europeos.

Además del tren, empresas del país asiático llevan varios años consolidando las rutas marítimas hacia el Mediterráneo, primero Grecia (Puerto del Pireo), Italia (Nápoles) y luego España, y hacia el Este con el 16 + 1.

El 16+1 es una agrupación de 16 países de Europa central y del este liderada por China. Beijing aprovecha esa unión para financiar carreteras, centrales eléctricas y otras infraestructuras que necesitan esos países a cambio de aumentar su presencia en Europa oriental.

Merkel y Macron han repetido últimamente su preocupación ante la presencia de compañías chinas – muchas de ellas relacionadas directamente con el Estado – en sectores estratégicos. Por ello están tratando de establecer un mecanismo de control que proteja el mercado europeo. Una estrategia que no cuenta con el apoyo inicial de los países del este.

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