La advertencia llega en un momento en el que la UE intenta abaratar la electricidad y reducir su dependencia de los combustibles fósiles importados. En 2025, la eólica y la solar ya generaron el 30% de la electricidad comunitaria, por delante de los combustibles fósiles, con un 29%, según el balance anual de Ember.
La falta de capacidad en la red europea amenaza más de 120 GW de nueva potencia renovable y compromete proyectos de solar en tejados en distintos países
La red europea frena el despliegue de renovables
El diagnóstico de Ember es que la red se está convirtiendo en uno de los principales límites físicos para la transición energética. El laboratorio de ideas sostiene que uno de cada dos operadores de red analizados no tiene capacidad suficiente para conectar nuevos proyectos de eólica y solar, incluidas instalaciones de autoconsumo. Además, en 17 países que sí publican datos, más de dos tercios de la nueva potencia renovable a gran escala prevista hasta 2030 está en riesgo por restricciones de red.
El estudio sitúa entre los países con restricciones más severas a Austria, Bulgaria, Letonia, Países Bajos, Polonia, Portugal, Rumanía y Eslovaquia. Ember añade que el problema puede estar infravalorado porque grandes sistemas eléctricos como Alemania e Italia no publican datos completos sobre capacidad disponible.
| Dato clave | Magnitud |
|---|---|
| Nueva potencia renovable en riesgo en Europa | Más de 120 GW |
| Energía recortada por congestión en 2024 | 72 TWh |
| Coste de gestionar la congestión en 2024 | 8.900 millones de euros |
| Solar en tejados potencialmente retrasada | 16 GW |
| Hogares afectados por ese retraso | Más de 1,5 millones |
La falta de capacidad no afecta solo a grandes parques. Ember advierte de que el cuello de botella también puede retrasar 16 GW de nueva solar en tejados, un volumen que impactaría en más de 1,5 millones de hogares. El propio centro de estudios subraya que las redes de distribución serán decisivas para absorber tanto nueva generación como nueva demanda eléctrica.
Los problemas no se limitan a los grandes parques: la red también puede retrasar 16 GW de solar doméstica y complicar la electrificación residencial
España y Polonia, bajo presión en la red de distribución
El análisis de Ember también examina la capacidad de las redes para asumir nueva demanda derivada de la electrificación del hogar, como las bombas de calor. En ese apartado, seis de los ocho países que aportan datos cuentan con margen suficiente para que hasta un tercio de los hogares incorpore esta tecnología, pero España y Polonia aparecen con limitaciones relevantes en su red de distribución.
En el caso español, el debate sobre la red ha ganado peso a medida que crece la generación renovable. Ember señala en otro análisis que España se ha beneficiado de la expansión de eólica y solar con precios eléctricos relativamente bajos en comparación con otros mercados europeos, pero sigue necesitando refuerzos de red y más flexibilidad para integrar toda esa producción sin recurrir a recortes o apoyo fósil.
Por qué la infraestructura ya no acompasa el cambio energético
La red europea fue diseñada durante décadas en torno a grandes centrales de carbón y gas, normalmente situadas en nodos más céntricos. El nuevo mapa energético es distinto: buena parte de la nueva eólica y la nueva solar se ubican en zonas periféricas o de elevada irradiación y necesitan más capacidad de transporte y distribución para llevar la electricidad hasta hogares y empresas.
La inversión anual en redes ha aumentado con fuerza en los últimos años, pero el desfase sigue siendo elevado. Aurora Energy Research calcula que los costes de gestión de la congestión en Europa alcanzaron los 8.900 millones de euros en 2024 y que se recortaron 72 TWh de generación, en su mayoría renovable, por cuellos de botella de la infraestructura. Ese volumen equivale aproximadamente al consumo eléctrico anual de Austria.
A esto se suma la presión regulatoria. ACER advirtió de que la red eléctrica europea está cada vez más congestionada y cifró en 4.000 millones de euros el coste de gestionar esa congestión en 2023, con capacidad transfronteriza todavía lejos de los objetivos regulatorios en varios tramos del sistema.
Aunque la inversión en redes ha aumentado, Europa sigue pagando miles de millones por congestión y desperdiciando electricidad renovable que no logra transportar
El ejemplo británico de la electricidad barata en horas de exceso
La saturación de la red tiene un efecto directo sobre la factura. Cuando el sistema no puede absorber toda la producción renovable, algunos países pagan por parar aerogeneradores y, a la vez, activan tecnologías más caras para equilibrar el sistema. En Reino Unido, esa lógica ha impulsado programas comerciales para incentivar el consumo en horas de excedente. Octopus Energy ofrece sesiones de electricidad gratuita para clientes en momentos de abundancia renovable, con el objetivo de desplazar demanda hacia esas franjas.
Ese tipo de medidas apunta a una solución parcial: usar precios dinámicos, almacenamiento y electrificación flexible para aprovechar mejor la energía barata cuando hay mucho viento o mucho sol. Pero tanto Ember como Aurora coinciden en que, sin una expansión más rápida de la infraestructura, Europa seguirá perdiendo parte de la energía limpia que ya es capaz de producir.
El problema, por tanto, ya no es solo construir más renovables, sino garantizar que la red eléctrica pueda transportarlas. Ahí se juega una parte creciente de la seguridad energética europea y de la capacidad del continente para abaratar su electricidad en los próximos años.







