Desde este jueves, Estados Unidos ha puesto en marcha un nuevo esquema de aranceles que gravan a la gran mayoría de sus socios comerciales. Según explicó el secretario estadounidense de Comercio, Howard Lutnick, el mes anterior las arcas públicas recibieron unos 30.000 millones de dólares por las tarifas anunciadas en abril por el presidente Donald Trump, cuando se impusieron tarifas base globales del 10% junto a otras tasas «recíprocas» que hasta ahora habían sido pausadas.
Lutnick señaló que con la entrada en vigor de estas nuevas tarifas, EEUU podría ver ingresos de hasta 50.000 millones de dólares al mes, lo que representa un fuerte aumento respecto a meses anteriores.
La aplicación de gravámenes adicionales, como el 200% a farmacéuticas y el 100% a semiconductores, podría elevar los ingresos hasta el billón de dólares, aunque estas cifras son cuestionadas por expertos del mercado.
El secretario de Comercio defendió la medida señalando que nadie está tomando represalias directas, y que el poderoso consumidor estadounidense es el motor principal de esta política arancelaria que busca beneficiar la economía nacional.
Aranceles que entraron en vigor y su impacto internacional
Los nuevos aranceles se aplican a países con los que Estados Unidos mantiene importantes relaciones comerciales. Incluyen acuerdos con Reino Unido, China, Vietnam, Japón, Filipinas, Indonesia, la Unión Europea, Corea del Sur y Pakistán, además de impuestos unilateralmente a naciones como India, Suiza, Sudáfrica y Venezuela.
Las tarifas oscilan desde un 10% para países con los que EEUU tiene superávit comercial, como Chile, Colombia o Argentina, hasta un 50% aplicado a Brasil como represalia por el trato al expresidente Jair Bolsonaro.
India enfrenta un arancel adicional del 25% por importar crudo ruso, lo que elevará su tasa total al 50% a finales de agosto. Otros países con aranceles elevados son Siria (41%), Laos (40%), Birmania (40%) y Suiza (39%).
Además, se mantienen aranceles del 50% sobre acero, aluminio y cobre, y una tarifa general del 25% sobre vehículos y componentes no fabricados en Estados Unidos, exceptuando los incluidos en el tratado tripartito T-MEC con Canadá y México.
Una guerra comercial en aumento
La entrada en vigor de estos aranceles recíprocos marca un recrudecimiento de la guerra comercial impulsada por Trump desde su regreso a la presidencia en enero de 2025. El propio mandatario celebró en su red social Truth Social la llegada masiva de ingresos por estas tarifas, resaltando el impacto económico para EEUU.
El efecto económico y político de estas medidas genera debate entre expertos, pues aunque se prevén ingresos récord para el Gobierno estadounidense, las tensiones comerciales podrían afectar cadenas globales y relaciones diplomáticas clave.