“Esperarán llegar a Cuba y te matarán”

Cuba La Habana capitolio
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Terminan las noticias matutinas en uno de los canales locales de mayor teleaudiencia y le sobreviene la sección Cine del ayer. Esta vez, con el filme estadounidense Cayo Largo, de John Huston, rodado en 1948 en los cayos de la Florida con Humphrey Bogart, Edward G. Robinson y Lauren Bacall en los protagónicos.

Mera coincidencia. Pura casualidad. Nada intencional para que en medio de este nuevo conflicto con la gran potencia y Donald Trump aparezca en el rol principal y que según las etiquetas de Hollywood, también desde Florida, Miami, ejecutara su “showrunner” como productor ejecutivo y guionista principal en llevar a los frigoríficos lo realizado por su predecesor Barack Obama.

Todos los capaces de informar han estado en acción. El canciller Bruno Rodríguez, por Viena: la embajada gringa en La Habana dando a conocer aclaraciones relacionadas con la orden ejecutiva presidencial y la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) anunciando que hasta ahora, todo en orden, que habrá que aguadar dos o tres meses a que ellos saquen sus cuentas e informen cómo será la movida.

Y, por si fuera poco, los euruparlamentarios accionando la luz verde al nuevo acuerdo para el Diálogo Político y de Colaboración con Cuba, decisión tomada después de lo dicho por Trump. EEUU hacia atrás; la UE hacia delante, con el tema de los Derechos Humanos en hoja aparte de la Resolución.

En la isla, hasta los sordomudos que han pasado escuela para aprender a hablar y descifrar las palabras en los labios de los parlantes, están al tanto de lo ocurrido y por ocurrir, al tiempo que los bromistas, – que nunca faltan-, hacen de las suyas al apuntar que aquellos dentro del gobierno que no veían con buenos ojos el acercamiento con Obama, están prestos a condecorar a Trump por la vuelta a las trincheras ideológicas de otros tiempos.

Y entonces, la peliculita del héroe de Casablanca y esos bocadillos como la advertencia de la Bacall a Humphrey de lo que van a matar en cuanto llegue a Cuba; el del propio Bogart anunciando por radio que “Santana en dirección a Cuba”, o el que le ordena Edward G. Robinson al sugerirle pistola en mano: “Hay otro barco allí afuera. Nos llevará a Cuba.”

Cuba-Estados Unidos de Norteamérica. La de nunca acabar y donde la cercanía nos distancia.

Comprobado está que la realidad siempre superará a la ficción más atrevida. Lo sabía Bogart y lo debe aprender Trump, el décimo segundo presidente en emprenderla, infructuosamente, contra Cuba.

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