En un contexto de inflación persistente y encarecimiento del coste de vida, millones de trabajadores en la Unión Europea siguen percibiendo el salario mínimo, un umbral legal que en teoría garantiza una vida digna, pero que en muchos países no se ha ajustado al aumento de precios. España, con 1.381 euros mensuales brutos en 12 pagas, se sitúa en el grupo medio del ranking europeo, muy lejos de los más de 2.700 euros de Luxemburgo, pero por encima de economías del Este como Bulgaria o Rumanía.
Luxemburgo, Irlanda y Alemania lideran los sueldos mínimos en la UE
Según los últimos datos de Eurostat correspondientes a julio de 2025, Luxemburgo encabeza el listado con un salario mínimo mensual de 2.704 euros, seguido por Irlanda (2.282 euros), Países Bajos (2.246), Alemania (2.161) y Bélgica (2.112). Todos ellos superan con creces el umbral de los 2.000 euros mensuales, situándose en el grupo más alto.
Francia, aunque ligeramente por debajo, también figura entre los primeros con 1.802 euros. Estos países reflejan economías con mayor productividad y una negociación colectiva más robusta.
España, en el grupo medio con 1.381 euros: lejos de la cabeza y por encima del Este
España, con 1.381 euros brutos mensuales en 12 pagas, se sitúa en el grupo medio, junto a países como Eslovenia, Polonia o Portugal. Aunque ha experimentado un ligero incremento del 4,4% respecto a 2024, sigue sin acercarse a las cifras de Europa Occidental.
Por debajo, en el grupo bajo, se encuentran países como Croacia, Letonia o Eslovaquia, con salarios mínimos que oscilan entre los 600 y 999 euros. En el grupo muy bajo, por debajo de 600 euros, figuran principalmente países del Este o candidatos a la adhesión como Albania (408 euros), Moldavia (285) o Ucrania (164).
Grupo salarial | Países destacados | Salario mínimo (euros) |
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Grupo alto (+2.000€) | Luxemburgo, Alemania, Irlanda | 2.112 – 2.704 |
Grupo medio (1.000–1.500€) | España, Polonia, Eslovenia | 1.381 – 1.484 |
Grupo bajo (600–999€) | Croacia, Letonia, Hungría | 642 – 926 |
Muy bajo (<600€) | Bulgaria, Albania, Ucrania | 164 – 551 |
La brecha salarial Este-Oeste sigue marcada en Europa
La división geográfica entre Europa Occidental y Oriental sigue siendo evidente. Mientras países como Alemania o Bélgica garantizan salarios mínimos altos, los trabajadores del Este de Europa y los Balcanes perciben sueldos muy por debajo, incluso cuando se ajustan al poder adquisitivo.
Por ejemplo, Luxemburgo tiene un salario mínimo 4,9 veces superior al de Bulgaria en términos nominales. Sin embargo, en términos de estándares de poder adquisitivo (EPA), esta brecha se reduce a 2,3 veces. Estonia, con 886 EPA, tiene el salario mínimo más bajo en esta medida.
Ajuste por poder adquisitivo: más equidad, pero desigualdad persistente
Al ajustar los salarios mínimos por EPA, países del Este como Rumanía, Montenegro o Macedonia del Norte mejoran su posición relativa. Incluso superan a Estados miembros como Hungría, Malta o Letonia. Aun así, Alemania, Países Bajos y Francia siguen a la cabeza.
Esta corrección permite una comparación más realista, teniendo en cuenta lo que los trabajadores pueden comprar en su país con el salario mínimo. No obstante, el desequilibrio estructural entre economías sigue presente, y refleja diferencias en productividad, negociación colectiva y políticas laborales.
España sube un 4,4%, pero la inflación reduce su impacto real
En los últimos 12 meses, de julio de 2024 a julio de 2025, varios países han incrementado el salario mínimo. Montenegro y Macedonia del Norte lideran las subidas, ambas superiores al 20%. En la zona euro, destacan Croacia (15,5%) y Lituania (12,3%).
En España, el aumento fue del 4,4%, por debajo de la media de algunos países vecinos. En Alemania subió un 5,2% y en Francia apenas un 2%. Sin embargo, con una inflación elevada en gran parte del continente, los aumentos reales han sido muy limitados.
Conclusión: una Europa con sueldos mínimos desiguales
Los datos de Eurostat confirman una Europa dividida por el salario mínimo, donde el nivel de vida que garantiza este umbral varía enormemente según el país. Aunque el ajuste por poder adquisitivo reduce las diferencias, España sigue lejos del liderazgo europeo, mientras millones de trabajadores en el continente apenas alcanzan a cubrir sus necesidades básicas.