Reserva hidráulica

Enero acaba con los embalses al 44,8%, la falta de lluvia acumulada es del 35% y febrero se prevé seco

La AEMET señala que el primer cuatrimestre del año hidrológico es el octavo más seco en más de 60 años y febrero-abril también pintan secos.

Embalse

La situación hidrológica e hidráulica en el conjunto de España está a la baja en los últimos meses y semanas, ya que a final del mes de enero los embalses están al 44,8 por ciento de su capacidad, al tiempo que las lluvias acumuladas en el primer cuatrimestre del año hidrológico se han quedado un 35 por ciento por debajo de lo normal.

A ello se suma que lo transcurrido de 2022 no se caracteriza por las lluvias y parece que febrero apunta, de acuerdo con las predicciones meteorológicas a que también será más seco de lo normal, al menos en sus primeras semanas y que esta tendencia podría seguir también en marzo y abril.

En concreto, los datos del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico de este 1 de febrero señalan que los embalses perdieron en la última semana 204 hectómetros cúbicos de agua, lo que representa el 0,4 por ciento del total.

De ese modo, los embalses guardan 25.131 hectómetros cúbicos, lo que representa el 44,8 por ciento del total de su capacidad total después de una semana de precipitaciones «escasas» en la vertiente Mediterránea y «prácticamente nulas» en la vertiente Atlántica.

Por ámbitos, la reserva está al 87,7 por ciento en Cantábrico Oriental; al 64,1 por ciento en Cantábrico Occidental; al 53,8 por ciento en Miño-Sil; al 63 por ciento en Galicia costa; al 95,2 por ciento en las cuencas internas del País Vasco; al 73,8 por ciento, el Tinto, Odiel y Piedras; al 54,4 por ciento, la cuenca del Júcar; al 67 por ciento, el Ebro y al 57,2 por ciento, las cuencas internas de Cataluña.

Pero algunas de las cuencas más grandes, que afectan a los grandes ríos están por debajo de la mitad. En concreto, el Duero, que está al 49,1 por ciento; Tajo, al 46 por ciento; Guadiana, al 30,5 por ciento; Guadalete-Barbate, al 30 por ciento; Guadalquivir, al 28,6 por ciento; la cuenca Mediterránea Andaluza, al 30,8 por ciento y Segura, al 35,2 por ciento.

UNA CUARTA PARTE MENOS QUE LA MEDIA DEL DECENIO

Los datos reflejan que en estos momentos los embalses guardan un 24,61 por ciento menos agua que la media del decenio y un 18,77 por ciento menos que en las mismas fechas de hace un año. Entonces los embalses estaban al 54,72 por ciento y un ejercicio antes, en 2020, tenían unos 14 puntos más que ahora, ya que estaban al 58,90 por ciento.

Fuentes ministeriales han indicado a Europa Press que para encontrar una semana similar, la quinta del año, con menos agua embalsada hay que remontarse al año 2018, cuando la reserva hidráulica estaba al 41,92 por ciento de su capacidad total.

Incluso, en los últimos 30 años, en la quinta semana del año, los embalses solo tenían menos agua que este 2022 en 2018, cuando alcanzaban el 41,92 por ciento de su capacidad; 2008, estaban 43,69 por ciento; 1995, cuando estaban al 39,91 por ciento y en 1993 y 1992, cuando estaban al 41,43 por ciento y al 39,90 por ciento. Son ejercicios, todos ellos, que coincidieron con épocas de sequía.

Por otro lado, desde la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), su portavoz, Rubén del Campo, ha subrayado que desde que comenzó el año hidrológico el pasado 1 de octubre, cada uno de los cuatro meses transcurridos ha sido más seco de lo normal.

En total, ha dicho que octubre recogió un 25 por ciento menos lluvias respecto a los valores climatológicos normales; noviembre, un 29 por ciento menos y diciembre también contabilizó un 25 por ciento menos precipitaciones, mientras que enero también ha terminado «con muy pocas lluvias».

De hecho, apunta que excepto en el Cantábrico oriental y en Canarias, las precipitaciones no han llegado ni a la mitad de los valores normales. Incluso, ha destacado en «amplias zonas de los tercios oeste y este de la Península ni siquiera se ha llegado a la cuarta parte de esos valores normales».

«Hemos tenido un mes de enero muy seco gracias al predominio de situaciones anticiclónicas muy persistentes y de hecho, en muchas zonas de la mitad sur no ha llovido prácticamente nada desde el mes de diciembre», ha advertido el portavoz.

Tan sólo en zonas del Mediterráneo y de Canarias ha habido precipitaciones significativas durante la segunda quincena del mes de enero.

Con todo, en el primer cuatrimestre del año hidrológico 192 litros por metro cuadrado, un 35 por ciento menos de lo normal, ya que en este periodo lo normal es que llueva unos 300 litros por metro cuadrado.

Esto supone que este es el octavo primer tercio del año hidrológico más secos desde que hay registros (1961); es decir en más de 60 años y el segundo más seco del siglo XXI. Está «prácticamente empatado» con el inicio del año hidrológico de la temporada 2004-2005 y solo superado por el inicio del año hidrológico de la temporada 2007-2008.

Solo superan sus valores normales en este primer cuatrimestre del año hidrológico en puntos del Cantábrico, Navarra y oeste de Aragón, debido principalmente a las lluvias intensas que cayeron entre finales de noviembre y principios de diciembre. También supera sus valores normales Baleares, donde llovió más de lo normal, sobre todo en Mallorca, sobre todo por la borrasca Blas a finales de octubre.

El portavoz analiza que las zonas donde ha llovido más de lo normal la cantidad de precipitación se ha acumulado «en unos pocos días».

Donde más falta de lluvias acumulan es en la vertiente Mediterránea, ya que en amplias zonas no llegan a la mitad de lo normal; en el sur de Andalucía; noroeste de Castilla y León y en amplias zonas de Canarias, sobre todo en las islas orientales, donde tampoco llegan ni siquiera a la mitad de lo normal.

A la escasez de lluvias y con los embalses por debajo de la mitad de su capacidad, el portavoz de la AEMET no pronostica ningún episodio de lluvias importantes «ni en el corto ni en el medio, ni en el largo plazo».

Finalmente, aunque pide «tomar con cautela» el pronóstico conforme se alarga el plazo, Del Campo espera que «lo más probable» es que llueva también «menos de lo normal durante todo el mes de febrero en la mayor parte de España, especialmente en el oeste de la Península». Quizá, según añade, para la segunda quincena es «posible» que predominen los vientos del este de procedencia mediterránea y, por lo tanto, pueda haber lluvias en las regiones bañadas por el Mediterráneo.

«El ambiente seco en general para el mes de febrero vendrá acompañado, además, por temperaturas superiores a las normales en buena parte del país», concluye y va más allá y prevé los meses de marzo y abril tengan «un panorama similar».

Así, precisa que la predicción de la AEMET solo espera un 20 por ciento de posibilidades de que el trimestre febrero marzo abril sea más lluvioso de lo normal; un 30 por ciento de que las lluvias sean normales y un 50 por ciento de probabilidad de que las lluvias queden por debajo de lo normal en la mayor parte de la Península, salvo en la vertiente mediterránea, Baleares y Canarias, para las que no hay una tendencia clara.

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