En un año marcado por la presión regulatoria y la inversión en renovables, la eléctrica logra mantener la rentabilidad, aunque su crecimiento financiero se apoya en un mayor apalancamiento.
Resultados sólidos con sombras en el balance
Los ingresos ascendieron a 15.948 millones de euros (+1,2%), y el Ebitda alcanzó los 4.224 millones (+8,8%). El resultado neto ordinario subió un 26,1%, hasta 1.735 millones, pero la deuda neta se disparó hasta 10.300 millones, un 11% más que a cierre de 2024.
El flujo libre de caja negativo de 3.437 millones apunta a una tensión financiera mayor pese al avance del beneficio
La ratio de apalancamiento se mantiene en 1,8 veces, aunque el incremento de la deuda responde a los dividendos (1.500 millones) y al plan de recompra de acciones (450 millones).
Principales magnitudes financieras (enero-septiembre 2025)
| Indicador | 2025 (millones €) | Variación interanual |
|---|---|---|
| Ingresos | 15.948 | +1,2% |
| Ebitda | 4.224 | +8,8% |
| Beneficio neto | 1.711 | +21,9% |
| Deuda neta | 10.300 | +11% |
| Flujo libre de caja | –3.437 | n/a |
Objetivos ambiciosos pese a la presión financiera
Endesa mantiene su previsión de cerrar 2025 con un beneficio neto ordinario de entre 1.900 y 2.000 millones y un Ebitda de hasta 5.600 millones. No obstante, el contexto de mayores costes financieros y la incertidumbre regulatoria podrían limitar el margen de mejora en 2026.
La confirmación de objetivos contrasta con el aumento del apalancamiento, lo que pone el foco en la sostenibilidad del crecimiento
La transición energética exige más inversión
El flujo de caja negativo refleja el fuerte esfuerzo inversor: 2.400 millones destinados a proyectos renovables, redes y digitalización. Analistas señalan que la empresa afronta el desafío de financiar esta expansión sin comprometer su dividendo ni su calificación crediticia.
Perspectivas: disciplina y prudencia
La eléctrica llega al final del año con fortaleza operativa, pero con un balance más presionado. Mantener el dividendo, reducir deuda y mejorar el flujo de caja serán claves para sostener la confianza de los inversores en 2026.





